Blog sobre Finanzas Personales, Inversiones, Gestión del Dinero y Libertad Financiera

3 pequeños hábitos que te pueden llevar a la ruina

Deshazte rápidamente de algunos hábitos financieros que te pueden estar perjudicando, y comienza a proteger tu patrimonio

Para nadie es un secreto que las compras compulsivas y la obsesión por adquirir los últimos modelos de caprichos tecnológicos, son vías rápidas para conducirnos al colapso financiero, pero hay otros hábitos que aparentan ser inocuos y que pueden causar grandes daños en nuestra economía personal, incluso algunos estragos financieros con el paso del tiempo. Tres hábitos aparentemente inocentes pero potencialmente dañinos son:

  1. Hacer muchas compras pequeñas: El sentido común nos dice que nadie va a dejar de tomar un café o comprar un pequeño dulce a media tarde, pensando que esa decisión le pudiera estar conduciendo a la quiebra; pero posiblemente no nos hayamos dado cuenta del tremendo impacto económico de esos inocentes caprichos cuando son recurrentes y se convierten en hábito; si no estás convencido, basta con sumar todos los gastos “pequeños” que hiciste durante un mes, para que te des cuenta de ello. El café de la mañana, el postre de la tarde, la botella de agua mineral, la prensa diaria con la actualidad deportiva, el paquete de caramelos o la chocolatina que compras en el mismo kiosko de prensa, la revista semanal que adquieres para enterarte de la vida sentimental de los famosos, las chucherías que llevas a tu casa, y tantos otros ejemplos por el estilo, deben invitarte a prevenir estos hábitos de consumo recurrente.
  2. Ser excesivamente generoso: La generosidad es un rasgo de la personalidad que te mueve a ofrecer y compartir tus bienes con otras personas. Está bien ser generoso, más aun con quienes realmente necesitan de tu comprensión y ayuda, pero debes tener cuidado porque tu generosidad puede estar afectando tu bolsillo de manera sorprendente. Calcula el importe total de las propinas que dejas en la peluquería, en los restaurantes, en los taxis; suma las donaciones que regularmente das a tu iglesia, o las veces que te piden una contribución para ciertas organizaciones benéficas. Completa el cálculo con las monedas que ofreces a los músicos callejeros, o a las personas sin recursos que te piden limosna en la calle o en el metro, y puedes continuar añadiendo lo que gastas en patrocinar obras sociales o proteger ciertas especies animales en peligro de extinción; incluye también el dinero que diste “prestado” a personas conocidas y compañeros de trabajo cuando te pidieron ayuda para solucionar una necesidad. Todos esos pequeños gastos (y otros tantos) afectan tu economía. No te pedimos que dejes de ser generoso; solamente te advertimos e invitamos a que calcules el impacto económico de tu generosidad y benevolencia.
  3. Utilizar la tarjeta de crédito para todo: Es cierto que una tarjeta de crédito evita la necesidad de que dispongas de dinero efectivo en tu cartera o en los bolsillos con las ventajas que eso conlleva, sin contar con otros tantos beneficios asociados con su uso;  pero es muy peligroso que adquieras el hábito de pagar todas tus compras con tarjeta de crédito, ya que al hacerlo puedes perder de vista el impacto económico y emocional, y eso te conducirá a gastar más de lo que necesitas o a comprar más de lo que que deberías. Ten en cuenta que muchos establecimientos condicionan la aceptación de la tarjeta de crédito a un importe mínimo de compra, con lo que sientes la necesidad de comprar incluso por encima de tus posibilidades. No olvides que cada vez que utilizas tu tarjeta de crédito, estás adquiriendo una deuda.

Si de verdad te interesa comenzar a tomar buenas decisiones financieras, cuídate de estos tres hábitos y evita fabricar excusas que te amarren a ellos; de ese modo solamente te estarías engañando a ti mismo y no estarías actuando de forma inteligente para proteger tu patrimonio ni el de tu familia.

Algunas señales de que eres un holgazán financiero

En muchas ocasiones hemos escuchado expresiones tan alentadoras como:

  • A partir de mañana comenzaré a ahorrar más.
  • Estoy convencido de que no debo gastar tanto.
  • Voy a comenzar a ahorrar para la jubilación.
  • Voy a pagar todas las deudas de las tarjetas de crédito

Y así muchas otras por el estilo, que representan un buen comienzo para poner orden en los asuntos financieros. Las personas suelen prometerse cosas para sí mismas, aunque en ocasiones surge algo que obliga a que los objetivos financieros sean relegados a un segundo plano.

Así como hay un amplio grupo de personas que tienen sanas intenciones de enderezar su economía y marcan sus objetivos financieros, hay otras que ni siquiera hablan de estos temas, y mucho menos intentan acciones mínimas para disfrutar de una mejor capacidad financiera. Estas personas no son conscientes de la necesidad de establecer metas, creen que el mundo de las finanzas no es para ellos o, peor aun, tienen flojera mental para pensar en tales asuntos aun cuando su salud financiera sea crítica. Estas personas son auténticos holgazanes financieros”.

Por su forma de pensar y su actitud ante el dinero y las finanzas, los holgazanes financieros poseen ciertas cualidades que les impide alcanzar niveles superiores de bienestar y holgura económica. Te invito a que revises tu actitud financiera en busca de alguna de estas señales:

  1. No tienes sentido de urgencia. Si sientes que no hay razón para preocuparse ahora por los temas financieros, o si tu frase favorita es “algún día” (algún día pensaré en la jubilación; algún día tendré mas dinero; algún día podré comenzar a ahorrar; algún día tendré mi casa propia; algún día viviremos sin deudas), quizás seas un holgazán financiero. Nunca pienses que este no es el momento adecuado para pensar en el dinero, en el ahorro, en los préstamos, en la jubilación, en las inversiones. Todos los días debes pensar en términos financieros, porque si no lo haces, tu vida y la de tu familia estarán cada vez más expuestos.
  2. Crees que las cosas están bien como están y así deben seguir. Algunos holgazanes financieros no tienen un poderoso deseo de mejorar su situación financiera, haciendo que permanezcan felices y estáticos en su zona de comodidad. Recordemos que siempre hay oportunidades de mejora; siempre hay espacios para disfrutar de mayor bienestar, pero los holgazanes financieros no encuentran el aliciente para dar el primer paso; piensan que lo que tienen es suficientemente bueno para ellos y prefieren dejar las cosas tal como están.
  3. Sientes que no avanzas por querer buscar la perfección. Muchas personas que desean acercarse a la perfección, terminan paralizadas y convertidas en holgazanes financieros. Esas personas, muy exigentes y demasiado duras con ellas mismas, se dedican a dar vueltas a las mismas ideas una y otra vez; son felices pensando y analizando, pero no actúan, y cuando por fin logran completar el rompecabezas mental sobre sus metas financieras, posiblemente no sepan asignar prioridades, se encuentren sin ideas para dar el primer paso,  o se muestran incapaces de aceptar los errores y tolerar los fracasos. Recuerda que el miedo paraliza y el resultado final de pensar en exceso es la inacción.

Una mínima educación financiera, autoestima y buena actitud ante la incertidumbre te pueden prevenir de ser un holgazán financiero. Actúa siempre con sentido de urgencia (comienza hoy); mejora todo lo que puedas mejorar (nunca te conformes) y no dediques tanto tiempo a buscar la perfección, porque a fin de cuentas ¿quién es perfecto en este mundo?

Al momento de invertir, hazlo de manera inteligente

 

Para invertir de manera inteligente no basta contar con la suerte o la intuición; también debes poseer una expectativa razonable de rentabilidad.

Una de las grandes diferencias entre ahorrar e invertir es que al invertir estás comprometiendo parte de tus ahorros con la esperanza (que no es certeza) de ganar algo más de dinero, lo cual está muy bien, pero cada vez que inviertes estarás aceptando un riesgo, algo que no ocurre con el ahorro.

Al invertir arriesgas parte de tu dinero para obtener más dinero. Esta es una de las maneras que tienes para hacer que el dinero trabaje para ti, incluso mientras duermes, estés de vacaciones o cenando con tus amigos; pero invertir es muy distinto que jugar a la ruleta o a cualquier otro juego de casino (donde interviene el azar), por lo que tienes que hacerlo con inteligencia. Para invertir de manera inteligente no basta contar con la suerte o la intuición; también debes poseer una expectativa razonable de rentabilidad, la cual dependerá de la cantidad y calidad de la información que poseas sobre la inversión, y del juicio con el que la interpretes para extraer conclusiones, además  del riesgo que estés dispuestos a asumir.

Aun con la incertidumbre y el riesgo que conlleva, la inversión inteligente te permitirá un mayor control de tu dinero y la independencia financiera que siempre has deseado, pero nunca olvides que al invertir estarás utilizando parte de tus ahorros y por lo tanto, estarás comprometiendo tu capacidad financiera.

Invierte siempre de manera inteligente y nunca arriesgues el dinero que necesitas para pagar obligaciones inmediatas o en el corto plazo.

Cómo evitar que tu dinero se fugue

Cuidado con esos pequeños gastos recurrentes y habituales, porque suelen ser las grandes vías por donde se nos escapa el dinero

En muchas ocasiones nos quejamos de que el dinero no nos alcanza para cubrir los gastos mensuales. Pareciera que nunca tuviéramos el suficiente dinero, porque mientras mayor sea la cantidad que ingresamos en nuestra cuenta bancaria, con más rapidez la gastamos.

A pesar de que el tema del dinero es sensible para la mayoría de nosotros, es muy probable que no tengamos conciencia de lo que gastamos o no sepamos a ciencia cierta lo que hacemos con nuestro dinero (simplemente nos percatamos de que ya no lo tenemos), y esos pequeños gastos recurrentes y habituales son las grandes vías por donde se nos escapa.

Compras innecesarias, gastos superfluos, algunos hábitos de consumo y ciertos convencionalismos sociales, descosen nuestros bolsillos permitiendo que el dinero se nos “cuele” por esos pequeños orificios, reduciendo significativamente nuestra capacidad de ahorro.

Si sacas punta a tu lápiz y juegas un poco con los números, calcula lo que gastas en cafés, cigarrillos, suma los pagos mensuales que haces cuando invitas a tus compañeros de estudios o de trabajo; calcula todo el dinero que gastas haciendo pequeñas compras de lo que te gusta y te atrae, aunque no lo necesites. No se trata de que te prives de las cosas que te agradan, sino de que adquieras conciencia de lo que estás haciendo con tu dinero y de la necesidad que tienes de preservar cierto margen de maniobra que te permita manejar imprevistos.

Si quieres prevenir que tu dinero se fugue a través de esos pequeños orificios, trata de adquirir la suficiente disciplina para evitar gastar en restaurantes de comida rápida, reduce  los consumos de café y cigarrillos; diviértete con actividades recreativas al aire libre, como parques y paseos que no requieren grandes desembolsos de dinero. Si vas al cine, piensa en lo que gastas en palomitas y refrescos (esos gastos son bastante significativos). Trata de ir al trabajo caminando  o en transporte público, e intenta disminuir el uso de tu vehículo particular para evitar pagos por consumo de combustible, aparcamiento e incluso una que otra multa a la que estarías expuesto.

Y si vas al automercado, hazlo después de comer; de esa manera podrás resistir la tentación de adquirir lo que no necesitas, o de comprar demasiada cantidad (recuerda que mientras más ganes, más vas a consumir). Por supuesto, evita comprar artículos por sus bonitos empaques, así como los artículos y revistas que se encuentran en las líneas de espera de las cajas (si están ahí, es porque realmente no se necesitan)

En resumidas cuentas, comienza hoy a identificar los pequeños huecos por donde se te está escapando el dinero; quizás te sorprendas cuando veas que sin darte cuenta estás perdiendo hasta el 30% de tu salario y que esa cantidad la podrás comenzar a utilizar de forma mucho más inteligente, para cancelar algunas deudas en la medida de tus posibilidades y hacer inversiones que rentabilicen tu dinero.

Si de verdad quieres ahorrar, puedes hacerlo

 

Si eres de las personas que esperan a que les sobre algo de dinero para comenzar a ahorrar, estarás perdiendo una oportunidad de oro para alcanzar tu libertad financiera

No seas de esas personas que todavía piensan que el ahorro no se la lleva bien con las deudas. Es cierto que la mayoría de la gente cree que lo que que llamamos “ahorro” es el dinero que “sobra”; y es un error pensar de esa manera porque el dinero nunca sobrará. Considera que el ahorro es, simplemente, la parte de tu ingreso que no destinarás al consumo; si lo ves así, comprenderás que Don Ahorro y Doña Deuda puedan vivir juntos y felices para siempre; solamente necesitas estar consciente de lo verdaderamente importante para ti, tener ideales, voluntad y cierta disciplina en cuanto a la forma como manejas tu dinero.

Si aun no has comenzado a ahorrar, este es el momento de hacerlo. Razones hay muchas, aquí solamente te indicamos algunas:

El ahorro te facilitará planificar tu futuro y alcanzar metas en la vida; reducirás la dependencia económica de tus familiares y amigos; tendrás una mayor capacidad de respuesta ante emergencias, contingencias u otros imprevistos; no tendrás necesidad de contraer ciertas deudas que pudieran ser difíciles de pagar; podrás planificar tus viajes, vacaciones o cualquier otra actividad lúdica que te agrade; tendrás cierta holgura económica para contribuir a mejorar la calidad de vida de tu familia; te sentirás menos estresado o agobiado ante los problemas económicos del día a día; tomarás mejores decisiones relacionadas con tu futuro, tus estudios o el trabajo; irás construyendo un perfil financiero que te será de mucha ayuda cuando quieras pedir un préstamo para adquirir tu vivienda o comprar un vehículo; también irás consolidando una forma de pensar que te permitirá organizar tus ingresos, priorizar tus gastos y vivir sin grandes sobresaltos luego del retiro.

Como verás, ahorrar tiene ventajas que aunque casi todos reconocen, muchos no se decidan a hacerlo. Si eres de esas personas a las que se les dificulta comenzar a ahorrar, te recomiendo que en el mismo instante en el que recibas tus ingresos mensuales o quincenales, apartes una pequeña porción para el ahorro y poténcialo tratando de gastar menos en chucherías, refrescos, café, salidas con amigos o comer fuera de la casa. Créeme que no es difícil; tan solo debes mantener tu compromiso de hacer crecer la cuantía del dinero ahorrado y a la final verás que se convierte en un saludable estilo de vida.

RECUERDA: nunca pienses que vas a ahorrar el dinero que te sobra, y no esperes a tener una mejor oportunidad para comenzar a ahorrar. El ahorro es una de las grandes herramientas que tenemos a la mano para construir el futuro que deseamos.

Es momento de cambiar de actitud

 

La diferencia entre el éxito y el fracaso financiero de cualquier persona está en su actitud

Toda persona aspira tener una buena situación financiera, pero aunque las reglas del juego son iguales para todos, solo unos cuantos son capaces de lograrla. La mayoría de las personas, al cumplir los 65 años de edad, viven del gobierno o de sus familiares, e incluso, algunos deben seguir trabajando para satisfacer sus propias necesidades o ayudar económicamente a sus hijos.

No se trata de suerte ni de capitales heredados; la buena situación financiera de una persona tampoco depende de haber acumulado muchos títulos universitarios o de haber escalado múltiples posiciones en una gran empresa, ganando buen salario y obteniendo buenas retribuciones. La diferencia entre el éxito y el fracaso financiero está en la actitud. Es tu actitud la que determina tu éxito financiero.

La razón fundamental por la que solo un pequeño porcentaje de la población mundial logra su independencia financiera (entre el 5% y el 10%) es porque la mayoría de las personas no poseen la actitud necesaria para poner en orden sus finanzas, establecer metas financieras, planificar el presupuesto, e incluso proteger su patrimonio actual.

De nada sirve que sepas ganar dinero, si no sabes que hacer con él más allá de gastarlo o de guardarlo debajo del colchón para afrontar imprevistos en el hogar. Es cierto que la educación formal no ha reconocido la importancia de educar financieramente a la gente, pero un cambio de actitud que te impulse a establecer tus metas y ordenar tus finanzas personales, es el primer paso para imprimir un cambio en tu vida y alcanzar el bienestar que tanto deseas.

Ese cambio de actitud debe comenzar con reconocer la forma como percibes el dinero, los ahorros y las inversiones, pregúntate qué es el dinero para ti ¿es lo más importante en tu vida, es una necesidad, o simplemente un vehículo para alcanzar tus sueños? Una vez que tengas una respuesta a esta pregunta, valora cuáles son tus metas, tus prioridades y el riesgo que estás dispuesto a asumir y que tan importante es para ti proteger tu patrimonio.

Y llegado a este punto, con todas esas respuestas en la mano, te preguntarás ¿y ahora que hago para cambiar de actitud? ¿por donde empiezo? No te voy a sugerir que vayas a una librería a comprar libros sobre el poder de la actitud en el mundo de las finanzas; a cambio te pediré algo más fácil y sin costo: piensa en las cinco personas que tienen mayor influencia en ti, en tu forma de pensar y en tus decisiones; si nos las tienes, encuéntralas, pero tienen que ser expertas en el mundo de los negocios y de las finanzas. Ellos van a ser tu grupo de referencia. Aprende de sus experiencias, adopta sus consejos, concéntrate en sus ideas, estúdialas, visualízate en su rol de personas libres e influyentes y comienza a pensar como ellos.

Te aseguro que esa es la mejor manera de comenzar a cambiar tu actitud ante la vida, ante los negocios, ante el dinero y ante las finanzas; pero debes hacerlo ya; no tienes que esperar nada. Tu actitud debes comenzarla a cambiarla en este mismo momento, sin más dilación.

Anímate y aprende a invertir con sentido común

 

No te conformes con aprender los fundamentos básicos de las inversiones. Esfuérzate por aprender algo nuevo cada día

¿Te has preguntado cuál es la razón por la cual aun no has invertido en el mercado de acciones? Las respuestas pueden ser variopintas: “nunca me ha interesado”, “si no me alcanza el dinero para los gastos mensuales, menos voy a tenerlo para invertir”, “conozco un amigo que invirtió todos sus ahorros y los perdió”, “no me anima la idea de invertir porque las ganancias solamente las podré ver dentro de muchos años”, no confío mi dinero a nadie”, etc. Lo cierto es que la gente no se anima, y si lo hacen, quizás caigan en la tentación de retirar rápidamente el dinero que han invertido porque piensan que acabarán perdiéndolo o que podría ser destinado para algo más útil.

El camino de la inversión puede ser largo y tortuoso, pero a la final habrá valido la pena y el esfuerzo. La “madera” de la que está hecho un inversor solo se puede demostrar luego de unos cuantos años; por eso, para aprender el arte de la inversión debemos comprender la forma de pensar de quienes han perseverado para lograr sus objetivos, y todos ellos se enfocan en el largo plazo e invierten en empresas gestionadas por gente honesta, con modelos de negocio transparentes, comprensibles y por supuesto, con precios atractivos y perspectivas favorables. Los grandes inversionistas de éxito, como Warren Buffet o Peter Lynch, no utilizan grandes formalismos para hacer sus inversiones, ni se ocupan de analizar detallados informes técnicos o macroeconómicos. No te conformes con aprender los fundamentos básicos de las inversiones. Esfuérzate por aprender algo nuevo cada día; ellos ya dominan el arte de la inversión, pero si estás comenzando a dar los primeros pasos, te conviene tomar en cuenta algunos consejos para que te inicies con buen pie y para que tu intención de recorrer el largo camino de la inversión no se quede tan solo en un intento.

Si ya estás convencido de que para tener éxito en las inversiones deberás tomar decisiones de manera inteligente, tendrás entonces que aprender de los mejores, y para ello no necesitas viajar a Tokio o New York para asistir a costosos seminarios; puedes aprender de los mejores, leyendo los libros y artículos escritos por gente de peso en el mundo de las finanzas; valga el caso de Benjamín Graham, autor de un magnífico libro titulado “El inversor inteligente”, en el que se explican los fundamentos de algo muy interesante que se denomina la inversión en valor (Value Investing); en este libro podrás comprender el arte de invertir a largo plazo manteniendo un margen de seguridad. También puedes recurrir a múltiples foros, blogs y redes sociales en las que además de conocer personas con tus mismos intereses, podrás encontrar buenas ideas de inversión.

Pero una cosa es aprender los fundamentos básicos de las inversiones, y otra bastante distinta es dominar el arte de la inversión; ésta requiere mucho más tiempo y un esfuerzo de aprendizaje constante. Combinar teoría y práctica es imprescindible para obtener buenos resultados; por ello, permítete cometer algunos errores; todo error puede y debe convertirse en una experiencia de aprendizaje y como nadie aprende a caminar sin caerse, debes ser constante y desechar la idea de abandonar el camino; recuerda que habrás fracasado desde el mismo instante en el que decides abandonar. Una buena manera de no caer en la tentación de salirte del camino ante las primeras dificultades, es establecer objetivos concretos a muy corto plazo, por ejemplo: analizar semanalmente una empresa que cotiza en el IBEX35 o el Dow Jones. También puedes comprometerte a hacer un seguimiento diario de las fluctuaciones que ocurran en determinado mercado accionario, e intentar luego encontrar las causas que puedan explicar dichas variaciones de precios, si prefieres, puedes establecer como objetivo semanal la lectura de un periódico especializado en economía y finanzas, o recopilar la información bursátil de tu interés para comprender e intercambiar opiniones con otras personas conocedoras del tema.

Alcanzado este punto te habrás dado cuenta de la disciplina que necesitas para mantenerte en el camino de las inversiones. Quizás estés pensando que esto no es para ti, pero ten en cuenta que todo comienzo es un reto que te irá ilusionando cada vez más en la medida que vayas dando los primeros pasos prácticos.

Anímate a invertir y hazlo con sentido común.

Hablemos de inteligencia financiera

 

La inteligencia financiera incorpora múltiples dimensiones y trasciende el dominio de conceptos propios de las finanzas

Robert Kiyosaki dice: “La inteligencia financiera no se refiere tanto a cuanto dinero gane usted, sino cuanto dinero puede usted conservar, que tan duro trabaja ese dinero para usted y para cuantas generaciones lo ha conservado.” Obviamente, obtener independencia financiera mediante la construcción de un sistema de negocios (cuadrante D) o mediante la inversión (cuadrante I) requiere que dispongamos de cierto grado de inteligencia aplicada al mundo de las finanzas.

Pero la inteligencia financiera no solamente es imprescindible para quienes habitan en el lado derecho del cuadrante del flujo del dinero; también la necesitan quienes se encuentran en el lado izquierdo: aquellas personas que no estén a gusto en su papel de empleados (cuadrante E) o quienes de manera independiente y por su cuenta, trabajan largas horas para procurar el sustento económico (cuadrante A). Con ciertos conocimientos y con la suficiente disposición para romper los vínculos emocionales, esas personas podrán comenzar a diseñar el sistema de auto-generación del dinero y así traspasar el umbral de sus respectivos cuadrantes.

Obviamente, la inteligencia financiera no se limita sólo al dominio de conceptos propios de las finanzas, sino que además se asocia con el liderazgo, pensamiento estratégico, marketing personal, comunicación, negociación, gestión de conflictos, habilidades sociales y gestión del patrimonio emocional, entre otras.

Una buena forma de identificar hasta que punto posees inteligencia financiera, es chequeando los siguientes items:

  • Tus ingresos son mayores que tus egresos (tienes capacidad de ahorro)
  • Lograste encontrar nuevas formas de ingresos (en varios cuadrantes simultáneamente)
  • Has identificado tus objetivos financieros y has diseñado tu hoja de ruta para alcanzarlos
  • Sabes optimizar y obtener mayores rendimientos sobre el capital
  • Sientes que estás en el camino correcto para lograr tu libertad financiera.

Las personas poseedoras de una inteligencia financiera significativa, siempre piensan en grande, e independientemente de las circunstancias que les rodeen, continuamente diseñan planes para potenciar sus activos y reducir sus pasivos, obteniendo de ese modo mayor rentabilidad y liquidez, al tiempo en que mejoran su calidad de vida.

Si deseas poseer una cultura financiera que sea tu aliada en el proyecto de vida que has diseñado, debes comenzar por comprender el funcionamiento del dinero, así como los aspectos psicólogicos que mueven a las personas a utilizarlo de una manera determinada.

Conoce el concepto del Flujo Neto de Efectivo

 

Mientras más amplio y positivo sea tu Flujo Neto de Efectivo, mayor será el margen de maniobra para hacer frente a gastos imprevistos

Uno de los términos básicos de las finanzas personales es el denominado Flujo Neto de Efectivo; tanto es así que tu situación financiera personal o familiar puede ser fácilmente diagnosticada mediante una rápida mirada al mismo.

El Flujo Neto de Efectivo describe los ingresos y los gastos de dinero en efectivo en el transcurso de un período de tiempo determinado (por ejemplo, un mes o un año). Si gastas menos de lo que ganas, tu flujo de efectivo será positivo y estarás incrementando tu patrimonio; por el contrario, si tus gastos son superiores a tus ingresos, el flujo de efectivo será negativo y estarás derrochando tu patrimonio, lo cual no es sostenible en el tiempo y exige que tomes una pronta decisión.

Mientras más amplio y positivo sea tu Flujo Neto de Efectivo, mayor será el margen de maniobra que tendrás para hacer frente a contingencias e imprevistos, a la vez que contribuirá a que obtengas la independencia financiera que deseas. Tu tranquilidad, libertad y calidad de vida mejorarán sustancialmente.

Para incrementar el flujo de efectivo, no necesariamente deberás ganar más dinero; también podrás elevarlo reduciendo el importe de tus gastos recurrentes (por ejemplo, las facturas mensuales por servicios), o reduciendo tus gastos superfluos (por ejemplo, la compra de la última versión del teléfono móvil o la compra de un TV más grande). Otra forma (quizás la más rápida) es reduciendo tus deudas (como la Tarjeta de Crédito, o el préstamo para la adquisición del vehículo).

En cualquier caso, recuerda siempre que lo que buscas con las decisiones financieras es mejorar tu calidad de vida y acercarte progresivamente a tus metas. Mantener bajo control tu Flujo Neto de Efectivo te ayudará a lograrlo.

Conociendo la expresión «Blue Chips»

Si quieres comenzar a jugar en el mundo del mercado accionario, las «blue chips» pudieran ser una buena opción de inversión

No es de extrañar que una significativa cantidad de inversionistas prefiera operar con las denominadas Blue Chips. Este término, que hace referencia a las fichas azules de los casinos (las que representan mayor valor) es empleado en el mundo bursátil para identificar las acciones de empresas estables, financieramente sólidas, muy consolidadas y con una buena aceptación de sus productos o servicios. Por lo general, las blue chips corresponden a las acciones de entidades financieras mundialmente reconocidas, así como las multinacionales que ocupan posiciones de liderazgo en el sector de la energía y las telecomunicaciones.

Las acciones de este tipo de empresas son muy atractivas para los inversionistas por su confiabilidad, la evolución de su precio se mantiene más o  menos uniforme sin responder de forma abrupta a los vaivenes del mercado; además, las blue chips pueden comprarse y venderse cuando se desee y, en ocasiones, el pago de los dividendos (ganancias) se hace de forma regular aunque la empresa no esté atravesando su mejor momento.

Una buena manera de entender las blue chips es considerándolas como los valores estrella del mercado: estables, con una rentabilidad predecible (aunque algo baja) y con escaso riesgo financiero, lo que las hace ideales para los inversionistas conservadores, precavidos y con escasa tolerancia a la incertidumbre y el riesgo.

Como es de esperarse en cualquier inversión, la rentabilidad es proporcional al riesgo; en el caso de la blue chips, la rentabilidad es bastante baja y debido a su alta demanda, estas acciones suelen tener precios más elevados, por lo que no son adecuadas para quienes deseen ganancias rápidas; sin embargo, son una buena manera de comenzar a jugar en el mundo del mercado accionario.

¿Habías pensado alguna vez en ser accionista de un gran Banco? Al adquirir acciones blue chips, no sólo comenzarás a dar tus primeros pasos en el mundo de las inversiones, obteniendo dividendos cada cierto período de tiempo; sin proponértelo, también serás socio y propietario de una pequeña parte de esa empresa; una muy pequeña parte, pero por ahí se empieza.