Blog sobre Finanzas Personales, Inversiones, Gestión del Dinero y Libertad Financiera

La estrecha relación entre el riesgo y la rentabilidad

 

Cada alternativa de inversión es única, y el hecho de asumir un mayor riesgo no siempre conduce a una mayor rentabilidad

Cuando vayas a invertir, una de las primeras preguntas que deberás hacerte será: ¿vale la pena invertir? ¿Conviene asumir el riesgo? Una de las valoraciones más importantes para diferenciar una alternativa de inversión de otra, es la combinación del riesgo que vas a asumir con los beneficios o rendimientos que esperas obtener (rentabilidad).

Por regla general, una inversión de mayor riesgo produce mayor rentabilidad. Si no fuese así, dejaría de ser atractiva cualquier alternativa de inversión que reporte los mismos beneficios potenciales que otra con un riesgo menor.

El riesgo está vinculado a la incertidumbre sobre los beneficios que realmente obtendrás al invertir. Puedes ganar más de lo que esperas, menos de lo deseado o, incluso, puedes perder todo el dinero que invertiste. No hay forma de evitar el riesgo porque la rentabilidad nunca estará asegurada.

Cada alternativa de inversión es única porque combina el riesgo con la rentabilidad. Como no todas las alternativas tienen el mismo riesgo, ni la misma rentabilidad, hay dos “leyes” que dicta el sentido común y que deberás considerar al momento de elegir:

  1. Entre dos alternativas con IGUAL RIESGO, debes elegir la de MAYOR RENTABILIDAD
  2. Entre dos alternativas con IGUAL RENTABILIDAD, debes elegir la de MENOR RIESGO

Como ves, no puedes separar el riesgo que vas a asumir con la rentabilidad que esperas obtener, y aunque una inversión de mayor riesgo debiera producir mayor rentabilidad, ten cuidado al momento de decidir porque no hay ninguna garantía de que eso se cumpla. Aceptar un mayor riesgo no siempre conduce a obtener mayor rentabilidad.

Algunas señales de que eres un holgazán financiero

En muchas ocasiones hemos escuchado expresiones tan alentadoras como:

  • A partir de mañana comenzaré a ahorrar más.
  • Estoy convencido de que no debo gastar tanto.
  • Voy a comenzar a ahorrar para la jubilación.
  • Voy a pagar todas las deudas de las tarjetas de crédito

Y así muchas otras por el estilo, que representan un buen comienzo para poner orden en los asuntos financieros. Las personas suelen prometerse cosas para sí mismas, aunque en ocasiones surge algo que obliga a que los objetivos financieros sean relegados a un segundo plano.

Así como hay un amplio grupo de personas que tienen sanas intenciones de enderezar su economía y marcan sus objetivos financieros, hay otras que ni siquiera hablan de estos temas, y mucho menos intentan acciones mínimas para disfrutar de una mejor capacidad financiera. Estas personas no son conscientes de la necesidad de establecer metas, creen que el mundo de las finanzas no es para ellos o, peor aun, tienen flojera mental para pensar en tales asuntos aun cuando su salud financiera sea crítica. Estas personas son auténticos holgazanes financieros”.

Por su forma de pensar y su actitud ante el dinero y las finanzas, los holgazanes financieros poseen ciertas cualidades que les impide alcanzar niveles superiores de bienestar y holgura económica. Te invito a que revises tu actitud financiera en busca de alguna de estas señales:

  1. No tienes sentido de urgencia. Si sientes que no hay razón para preocuparse ahora por los temas financieros, o si tu frase favorita es “algún día” (algún día pensaré en la jubilación; algún día tendré mas dinero; algún día podré comenzar a ahorrar; algún día tendré mi casa propia; algún día viviremos sin deudas), quizás seas un holgazán financiero. Nunca pienses que este no es el momento adecuado para pensar en el dinero, en el ahorro, en los préstamos, en la jubilación, en las inversiones. Todos los días debes pensar en términos financieros, porque si no lo haces, tu vida y la de tu familia estarán cada vez más expuestos.
  2. Crees que las cosas están bien como están y así deben seguir. Algunos holgazanes financieros no tienen un poderoso deseo de mejorar su situación financiera, haciendo que permanezcan felices y estáticos en su zona de comodidad. Recordemos que siempre hay oportunidades de mejora; siempre hay espacios para disfrutar de mayor bienestar, pero los holgazanes financieros no encuentran el aliciente para dar el primer paso; piensan que lo que tienen es suficientemente bueno para ellos y prefieren dejar las cosas tal como están.
  3. Sientes que no avanzas por querer buscar la perfección. Muchas personas que desean acercarse a la perfección, terminan paralizadas y convertidas en holgazanes financieros. Esas personas, muy exigentes y demasiado duras con ellas mismas, se dedican a dar vueltas a las mismas ideas una y otra vez; son felices pensando y analizando, pero no actúan, y cuando por fin logran completar el rompecabezas mental sobre sus metas financieras, posiblemente no sepan asignar prioridades, se encuentren sin ideas para dar el primer paso,  o se muestran incapaces de aceptar los errores y tolerar los fracasos. Recuerda que el miedo paraliza y el resultado final de pensar en exceso es la inacción.

Una mínima educación financiera, autoestima y buena actitud ante la incertidumbre te pueden prevenir de ser un holgazán financiero. Actúa siempre con sentido de urgencia (comienza hoy); mejora todo lo que puedas mejorar (nunca te conformes) y no dediques tanto tiempo a buscar la perfección, porque a fin de cuentas ¿quién es perfecto en este mundo?

Al momento de invertir, hazlo de manera inteligente

 

Para invertir de manera inteligente no basta contar con la suerte o la intuición; también debes poseer una expectativa razonable de rentabilidad.

Una de las grandes diferencias entre ahorrar e invertir es que al invertir estás comprometiendo parte de tus ahorros con la esperanza (que no es certeza) de ganar algo más de dinero, lo cual está muy bien, pero cada vez que inviertes estarás aceptando un riesgo, algo que no ocurre con el ahorro.

Al invertir arriesgas parte de tu dinero para obtener más dinero. Esta es una de las maneras que tienes para hacer que el dinero trabaje para ti, incluso mientras duermes, estés de vacaciones o cenando con tus amigos; pero invertir es muy distinto que jugar a la ruleta o a cualquier otro juego de casino (donde interviene el azar), por lo que tienes que hacerlo con inteligencia. Para invertir de manera inteligente no basta contar con la suerte o la intuición; también debes poseer una expectativa razonable de rentabilidad, la cual dependerá de la cantidad y calidad de la información que poseas sobre la inversión, y del juicio con el que la interpretes para extraer conclusiones, además  del riesgo que estés dispuestos a asumir.

Aun con la incertidumbre y el riesgo que conlleva, la inversión inteligente te permitirá un mayor control de tu dinero y la independencia financiera que siempre has deseado, pero nunca olvides que al invertir estarás utilizando parte de tus ahorros y por lo tanto, estarás comprometiendo tu capacidad financiera.

Invierte siempre de manera inteligente y nunca arriesgues el dinero que necesitas para pagar obligaciones inmediatas o en el corto plazo.