El ahorro es uno de los principales términos empleados en economía y finanzas y también cuando se trata de finanzas personales. Es uno de los pilares en los que sustentarás el incremento de tu patrimonio, con el que te iniciarás en futuras inversiones y el punto de partida para lograr esa meta de seguridad en tu presupuesto personal.  

Para empezar, indaguemos a qué se le llama ahorro.

¿Qué es ahorrar?

money race Ahorros

Ahora es separar una parte de tu  patrimonio para conservarlo. Es ahorro cuando se trata de un excedente, o una porción de dinero que no gastaste porque decidiste comprar algo de menor precio, o simplemente es aquello que guardas porque decidiste no gastarlo.

El ahorro es, en resumen, la parte de tus ingresos que no dedicas al consumo.

Visto de otra manera, es esa parte del dinero que ingresa a tu patrimonio y que no gastas en un tiempo determinado.

¿De dónde viene la palabra ahorrar?

Se tiene noticias del uso de esta palabra en el hecho de la conseguir la libertad los esclavos. El acto por el cual el esclavo obtenía la libertad se llamaba “ahorramiento”.

La libertad la conseguían porque la compraban con sus ahorros o porque le era otorgada por buen rendimiento. En cualquier caso, la libertad se otorgaba en cláusula testamentaria o a través de la  carta de ahorría.

El ahorro es tu llave maestra, la que te permitirá incursionar en el mercado y dar tus primeros pasos para la libertad financiera.

Sin embargo, ocurre que al ahorro no se le da la importancia que tiene. Y eso ¿a qué se debe?

  • Quizá porque al final de tus cuentas, no queda para ahorrar. Aunque…¿realmente no quedan en el día a día algunas monedas para ahorrar?
  • Porque se llega a la meta deseada más tardíamente.
  • Porque se olvida.
  • Porque se requiere disciplina.
  • Porque no es necesario hacerlo en este momento.

No obstante, ahorrar requiere de disciplina. No es sencillo adquirir el hábito del ahorro sobre todo cuando nunca se ha llevado a cabo con cierta regularidad. Quizá saber para qué ahorrar y los beneficios que puedes conseguir, te anime a comenzar a separar parte de tus ingresos y a incrementar tu patrimonio.

¿Para qué ahorrar?

Ahorrar es tu primera inversión.

Gracias al ahorro puedes solventar situaciones emergentes que te puedan sorprender en el fututo y ante las que no podrías resolver si no tuvieras ese dinero que no está vinculado a ninguna obligación.

Son tantos los imprevistos que pueden ocurrir que en un momento dado puedes ver tu presupuesto totalmente desajustado; tanto, que probablemente no puedas cumplir con tus obligaciones habituales.

Ahorrar te permitirá cubrir por ejemplo una emergencia médica; llevar a cabo obras dentro de tu hogar, esas que tu seguro te informó que no asumiría; reparar el coche; acudir en socorro y ayuda para familiares, satisfacer urgencias al quedarte en el paro. Qué solución más oportuna sería que en esos momentos contaras con una cantidad de dinero que te libre de ese dolor de cabeza y la ansiedad que ese trance conlleva.

El ahorro tiene otras utilidades tan ventajosas como las anteriores.

Ahorrar es la base de tu libertad financiera.

Ahorras también para:

  • Incrementar tu patrimonio.
  • Lograr independencia económica.
  • Conocer y manejar con inteligencia tu presupuesto.
  • Realizar inversiones.

¿Cómo iniciar una rutina para el ahorro?

Adquirir una rutina es poner en práctica diariamente ese nuevo hábito.

A continuación, te dejamos una rutina muy sencilla para que comiences a ahorrar:

  1. Dedica un tiempo para investigar sobre tus propios ingresos y gastos mensuales. Prepara 3 listas. Una de ingresos, otra en la que incluyas los gastos necesarios y los innecesarios y una tercera lista en la que incluyas tus gastos de tipo recreativo.

Esta última lista tiene una razón. Si bien es importante ahorrar, lo es también que dispongas de un tiempo para el descanso y disfrute con familia y amigos.

Este tiempo libre es fundamental para tu salud física y emocional; y si bien, muchas actividades puedes disfrutarlas sin gasto alguno, habrá otras en que sí tendrás que aportar determinada suma.

Es aquí cuando comienza tu entrenamiento en finanzas personales. Discrimina cuáles de esas actividades de descanso son más importantes tanto en tiempo y calidad como en el aporte económico que contraen.

  1. Incluye ahora tu proyección de ahorros. ¿Cuánto es lo mínimo que puedes separar y dedicarla para este rubro para empezar esta rutina de ahorros?
  2. Ahora que conoces tu presupuesto, no has terminado todavía. ¿Puedes modificar algo más? Por ejemplo, en 3 meses terminarás de pagar la cuota de la lavadora y secadora. Una idea que favorecerá tu nuevo presupuesto es destinar toda o parte de esa cantidad que ya no pagarás al ahorro. Como estas, hay otras iniciativas que puedes poner en práctica. Sigue leyendo.

Algunas ideas para comenzar a ahorrar

Las siguientes no son las únicas ideas que te llevaran por el camino del ahorro y  es posible que no se ajusten a tu ritmo de vida. Son solo eso, ideas para que tú las completes, modifiques y añadas más para iniciar tu hábito del ahorro.

  1. Conversa y reflexiona sobre todos tus créditos. Seguros, créditos para el hogar, hipotecas. Indaga sobre el tiempo que falta para pagarlos y sobre la necesidad de haberlos adquirido. Este ejercicio te ayudará a tomar futuras decisiones.
  2. Introduce pequeños cambios para reducir gastos.

Reúne a la familia y programa el gasto general ¿puede reducirse? Podrías cambiar ciertas rutinas y ahorrar en gasolina. Ir varias personas en un solo coche; dejar algunos trámites para otro día y hora en el se puedan hacer todos juntos; es posible también que puedas utilizar nuevas vías con menos atascos o salir a otra hora de casa.

  1. Mantén una disciplina en cuanto a tus gastos. Analiza y reflexiona cuando se trate de adquirir nuevos productos o compromisos financieros.
  2. Apuntas los gastos menores de cada día. Y esto lo disfrutarás: te sorprenderá conocer cuánto has gastado semanalmente en el café de las mañanas, en la cafetería del trabajo, en suscripciones mensuales o anuales a determinados servicios, en el parking público o en las reuniones con los amigos.
  3. Planifica tus próximas acciones. Establece cuánto podrías ahorrar al mes, cuáles futuros crédito podrían resultar innecesarios, cómo pasar tus momentos libres, qué hobbies te convienen.
  4. Establece metas. ¿Qué puedes hacer con ese dinero ahorrado? Es posible que puedas invertir y obtener ingresos pasivos o también podrías más adelante cancelar algunas deudas y así evitar los intereses de créditos personales. O ¿Qué te parece cambiar de coche y olvidar los gastos que producen sus constantes reparaciones o cancelar plataformas de streaming que nos ves porque no dispones de mucho tiempo?

El hábito del ahorro te dará equilibrio, tranquilidad y una seguridad económica que no tenías antes. Te permitirá preparar a tu familia para eventualidades e imprevistos; te educas y educas a quienes te rodean para incrementar su patrimonio y para actuar con sencillez en función de metas que te llevarán a la independencia económica.