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Conoce el concepto del Flujo Neto de Efectivo

 

Mientras más amplio y positivo sea tu Flujo Neto de Efectivo, mayor será el margen de maniobra para hacer frente a gastos imprevistos

Uno de los términos básicos de las finanzas personales es el denominado Flujo Neto de Efectivo; tanto es así que tu situación financiera personal o familiar puede ser fácilmente diagnosticada mediante una rápida mirada al mismo.

El Flujo Neto de Efectivo describe los ingresos y los gastos de dinero en efectivo en el transcurso de un período de tiempo determinado (por ejemplo, un mes o un año). Si gastas menos de lo que ganas, tu flujo de efectivo será positivo y estarás incrementando tu patrimonio; por el contrario, si tus gastos son superiores a tus ingresos, el flujo de efectivo será negativo y estarás derrochando tu patrimonio, lo cual no es sostenible en el tiempo y exige que tomes una pronta decisión.

Mientras más amplio y positivo sea tu Flujo Neto de Efectivo, mayor será el margen de maniobra que tendrás para hacer frente a contingencias e imprevistos, a la vez que contribuirá a que obtengas la independencia financiera que deseas. Tu tranquilidad, libertad y calidad de vida mejorarán sustancialmente.

Para incrementar el flujo de efectivo, no necesariamente deberás ganar más dinero; también podrás elevarlo reduciendo el importe de tus gastos recurrentes (por ejemplo, las facturas mensuales por servicios), o reduciendo tus gastos superfluos (por ejemplo, la compra de la última versión del teléfono móvil o la compra de un TV más grande). Otra forma (quizás la más rápida) es reduciendo tus deudas (como la Tarjeta de Crédito, o el préstamo para la adquisición del vehículo).

En cualquier caso, recuerda siempre que lo que buscas con las decisiones financieras es mejorar tu calidad de vida y acercarte progresivamente a tus metas. Mantener bajo control tu Flujo Neto de Efectivo te ayudará a lograrlo.

Conociendo la expresión «Blue Chips»

Si quieres comenzar a jugar en el mundo del mercado accionario, las «blue chips» pudieran ser una buena opción de inversión

No es de extrañar que una significativa cantidad de inversionistas prefiera operar con las denominadas Blue Chips. Este término, que hace referencia a las fichas azules de los casinos (las que representan mayor valor) es empleado en el mundo bursátil para identificar las acciones de empresas estables, financieramente sólidas, muy consolidadas y con una buena aceptación de sus productos o servicios. Por lo general, las blue chips corresponden a las acciones de entidades financieras mundialmente reconocidas, así como las multinacionales que ocupan posiciones de liderazgo en el sector de la energía y las telecomunicaciones.

Las acciones de este tipo de empresas son muy atractivas para los inversionistas por su confiabilidad, la evolución de su precio se mantiene más o  menos uniforme sin responder de forma abrupta a los vaivenes del mercado; además, las blue chips pueden comprarse y venderse cuando se desee y, en ocasiones, el pago de los dividendos (ganancias) se hace de forma regular aunque la empresa no esté atravesando su mejor momento.

Una buena manera de entender las blue chips es considerándolas como los valores estrella del mercado: estables, con una rentabilidad predecible (aunque algo baja) y con escaso riesgo financiero, lo que las hace ideales para los inversionistas conservadores, precavidos y con escasa tolerancia a la incertidumbre y el riesgo.

Como es de esperarse en cualquier inversión, la rentabilidad es proporcional al riesgo; en el caso de la blue chips, la rentabilidad es bastante baja y debido a su alta demanda, estas acciones suelen tener precios más elevados, por lo que no son adecuadas para quienes deseen ganancias rápidas; sin embargo, son una buena manera de comenzar a jugar en el mundo del mercado accionario.

¿Habías pensado alguna vez en ser accionista de un gran Banco? Al adquirir acciones blue chips, no sólo comenzarás a dar tus primeros pasos en el mundo de las inversiones, obteniendo dividendos cada cierto período de tiempo; sin proponértelo, también serás socio y propietario de una pequeña parte de esa empresa; una muy pequeña parte, pero por ahí se empieza.

Lo que debes saber sobre el dinero y el estrés

El tema del dinero encabeza la lista de los factores generadores de tensiones y angustias

Se dice que el dinero es la fuente de todo mal. Algunos dichos muy repetidos como: “más dinero, más problemas”,  “el dinero no lo es todo” o “dichosos son los pobres” nos invitan a pensar que en ocasiones, es preferible no tener tanto dinero porque éste hace cambiar a las personas y en muchos casos, son la raíz de severos conflictos personales y familiares.

Al mismo tiempo, cuando tienes suficiente dinero, percibes que la vida es más llevadera, menos preocupante; lo que antes te agobiaba, ahora lo ves desde otra perspectiva. Sentir que gozas de libertad financiera te hace ver el mundo con más luz, vives sin preocupaciones porque respiras aires de seguridad y alta autoestima, puedes permitirte comprar una casa, un buen vehículo, salir de vacaciones y por supuesto, pagar religiosamente los recibos y las obligaciones mensuales a las que te hayas comprometido.

En casi todo el mundo, las preocupaciones por el dinero han sido una de las causas históricas de estrés, pero desde el año 2014, la lista de elementos generadores de tensiones y angustias está siendo encabezada por temas relacionados con el dinero; y no es para menos. Si reconocemos lo difícil que es ganarse la vida, no es de extrañar que seamos tan sensibles al tema de dinero y que tantas personas sufran (literalmente hablando) día tras día, con consecuencias a veces irreversibles para la salud física y emocional.

Presta atención a estos datos sobre cómo el dinero impacta en los niveles de estrés

  1. Cuanto menor sea tu ingreso, mayor será tu propensión al estrés. La Asociación Americana de Psicología (APA) realizó una encuesta en el año 2014 en la que demostró que las personas con más bajos ingresos eran más propensas a sufrir estrés que aquellas que tenían ingresos más altos. Según ese mismo informe, durante los últimos años la diferencia (brecha) en los niveles de estrés entre los grupos de bajos y altos ingresos se ha ampliado; de hecho, en el 2007 la proporción de personas con altos recursos que sufrían estrés, era similar a la de menores ingresos, no encontrándose una correlación significativa entre los ingresos y los niveles de estrés que se padecían.
  2. Sentirte incapaz de pagar la atención sanitaria, podrá enfermarte realmente. Los problemas de dinero causan estrés que pueden derivar en complicaciones de salud por dos  motivos básicos: por una parte te enfermas debido al estrés, pero al mismo tiempo descuidas tu salud porque estás demasiado enfocado en los problemas del dinero y, además, porque estás convencido de que no tienes la suficiente holgura como para destinar parte de ese dinero a la atención sanitaria, o sientes que debes guardar el poco dinero que tienes para atender los gastos obligatorios y extremadamente necesarios, con lo que tu salud va en franco deterioro y aumentará tu vulnerabilidad a sufrir graves episodios, como accidentes cerebrovasculares o ataques cardíacos. Por su parte, la pérdida de salud, los agobios y las preocupaciones influyen notablemente en tu capacidad de respuesta para vencer la crisis, no puedes pensar con claridad, y mucho menos para encontrar nuevas oportunidades y valorar las opciones que tienes para tomar las decisiones más inteligentes en función de tus circunstancias personales y familiares, lo que a su vez genera mayor estrés y una tendencia a alimentarte de forma poco saludable, a comer en exceso y a tener patrones de sueño irregulares. Como ves, entras en un círculo vicioso, del que es difícil escapar.
  3. Uno de los mejores antídotos del estrés, nunca lo podrás comprar con dinero. En la mayoría de las ocasiones, el apoyo emocional de familiares y amigos es el único remedio verdaderamente efectivo para reducir el estrés y paliar sus efectos. El simple hecho de saber que puedes contar con el apoyo de personas que están a tu lado quienes te ayudarán en tus peores momentos, incrementa la tolerancia a la incertidumbre y reduce drásticamente los niveles de estrés. La encuesta realizada por la APA en el año 2014, da cuenta de que el 43% de las personas que manifestaron no tener apoyo emocional, elevaron su nivel de estrés en el último año, en comparación con el 26% de quienes reconocieron tal apoyo.

Te habrás dado cuenta que es realmente importante evitar que el estrés se instale en tu vida, y mas aun por cuestiones relacionadas con el dinero. Para prevenirlo, la Asociación Americana de Psicología hace un conjunto de recomendaciones que brevemente resumidas son:

1) No entrar en pánico ni en la negatividad; por el contrario, debe mantenerse la calma y enfocar la mente a la solución;

2) Identificar los factores financieros que verdaderamente causan el estrés, ya que es un paso imprescindible para elaborar los planes de acción específicos que permitan superar cada uno de esos factores;

3) Valorar la forma como se está manejando el estrés relacionado con el dinero, como por ejemplo: la adicción al tabaquismo, el alcoholismo, malos tratos con la pareja o los gritos, y establecer los correctivos necesarios antes de que los conflictos sean más difíciles de resolver;

4) Eliminar la rutina para encontrar nuevas maneras que ayuden a convertir los malos momentos en verdaderas oportunidades de crecimiento personal; y

5) Buscar apoyo profesional si ninguna de las recomendaciones anteriores ha surtido efecto y sigue agobiado por sus preocupaciones financieras.

Ahorra las monedas del cambio

Convertir el ahorro en una afición es útil, fácil, divertido y satisfactorio

Es muy probable que a lo largo de nuestra vida atravesemos épocas con dificultades económicas importantes. Deudas crecientes y facturas impagadas que se acumulan, son los primeros síntomas que anuncian que estamos a las puertas de un problema financiero.

Ante la aparición de estos problemas, muchas personas tratan de encontrar a los posibles culpables de su mala situación; pero realmente lo único que logran es perder energía, tiempo y debilitar las relaciones personales, e incluso familiares.

Ante una mala situación económica, lo primero que debe hacerse es demostrar la suficiente fortaleza emocional para mantener la calma y mirar con optimismo hacia el futuro. Piensa que de lo que estamos hablando es apenas de problemas asociados con el dinero, y los problemas de dinero pueden ser solucionados.