Blog sobre Finanzas Personales, Inversiones, Gestión del Dinero y Libertad Financiera

Cómo vencer el miedo a perder el dinero

No dejes que el miedo te paralice o te debilite emocionalmente; considéralo como algo necesario y úsalo a tu favor

Quien nunca haya tenido miedo a perder dinero, que tire la primera piedra. Es obvio que a nadie le gusta perder dinero; lo cuidamos como si fuese nuestro bien más preciado, pero conviene reflexionar sobre cómo ese miedo afecta nuestras actitudes.

El miedo a perder dinero es inevitable (tanto para pobres como para ricos); pero más que inevitable, el miedo también es necesario, por lo que no es de cobardes sentir ese temor. La cuestión de fondo no es el miedo en sí, lo que verdaderamente interesa es cómo ese miedo nos afecta emocionalmente; en otras palabras, cómo gestionamos el dinero aun sintiendo miedo. En ocasiones, las personas temen tanto perder que no corren ningún tipo de riesgos, juegan a lo seguro y a la final terminan perdiendo.

¿Cómo manejar la percepción de riesgo, la sensación de pérdida y la experiencia del fracaso?  Uno de los mejores trucos para vencer tu miedo a perder, es replanteando tu concepto de fracaso ¿Qué es el fracaso para ti? Puedes verlo como una tragedia o como un aprendizaje; puedes entenderlo como la señal para abandonar tus anhelos, o visualizarlo como una inspiración para ir incluso más allá de tus sueños. Posiblemente veas el fracaso como un castigo por tu ambición, o quizás prefieras entenderlo como una nueva oportunidad; probablemente lo consideres una derrota, mientras que otros lo ven como el momento para volver a comenzar.

Hay personas que se debilitan ante el fracaso, mientras que otras se fortalecen ¿Cómo y por qué ocurre eso? Básicamente, la diferencia no la encontremos en cuestiones objetivas, como los títulos académicos que has obtenido, el lugar dónde vives, la edad, o la fortuna que posees; la diferencia entre una y otra forma de ver las consecuencias del fracaso está en la actitud, y tu actitud depende de lo que creas.

En términos concretos, el miedo a perder dinero está enraizado con el miedo al fracaso y una de las recomendaciones más prácticas para superar el miedo a perder el dinero es asumir el hecho de que nadie te lo quitará de las manos (a menos que tu lo permitas); el dinero tampoco va a desaparecer por sí solo (salvo que lo tires por la ventana y el viento se lo lleve). En cualquier caso, tu eres el gran administrador del dinero y ya sabes que no hay éxitos sin aprendizajes. Cuantas más habilidades adquieras para gestionar tu dinero, menos aversión tendrás al fracaso y en consecuencia menos preocupación sentirás ante la posibilidad de perder. Recuerda que ningún rico se ha hecho rico sin perder algo de su dinero

En este punto bien vale la pena extraer una poderosa frase del libro Padre Rico Padre Pobre cuyo autor, Robert Kiyosaki, advierte sin tapujos que los perdedores evitan el fracaso, mientras que el fracaso convierte a los perdedores en ganadores. Entonces, no le tengas pánico el fracaso porque tu respuesta natural ante ese temor será no hacer nada (y no por miedo a perder vas a dejar de jugar). Tampoco te conformes con jugar a lo seguro porque aun ganando, de poco te servirá. No olvides que tu tienes la suficiente capacidad para ganar, y si llegas a perder el dinero, no te preocupes porque siempre tendrás las herramientas y las habilidades para encontrar nuevas oportunidades de recuperarlo y recapitalizarlo.

Mi recomendación final: atrévete y nunca pienses en términos de pobreza, porque ella siempre está custodiada por un gran ejército de agobios, miedos y temores.

El éxito financiero no depende de tu salario

No vive mejor quien más dinero gana, sino quien mejor maneja las finanzas personales para alcanzar sus objetivos

Aunque parezca extraño, un buen salario no garantiza el éxito financiero; tampoco significa un fracaso el hecho de tener un salario bajo. El éxito financiero dependerá de la forma como manejes tus finanzas personales para mejorar tu calidad de vida y alcanzar tus objetivos (independientemente del dinero que ganes y de la holgura que tengas para gastarlo).

El manejo de tus finanzas personales es un proceso que comienza conociendo tu situación financiera actual. Ese proceso continúa estableciendo y priorizando tus metas, para que luego puedas desarrollar ciertas estrategias que te permitan avanzar desde tu situación actual hasta lograr tus objetivos.

Como ves, este es un proceso integral de planificación. Es la calidad de vida la que vas a mejorar  y por eso no puedes concentrarte solamente en un interés particular, descuidando o dejando otros intereses de lado. Una adecuada planificación financiera personal te permitirá tomar decisiones inteligentes, incluyendo la compra de tu primera vivienda, el manejo de contingencias, la educación de tus hijos, o incluso la forma de garantizar tu calidad de vida luego del retiro.

No vive mejor quien más dinero gana. Quien mejor vive es aquel que haya sido capaz de obtener la mejor calidad de vida posible, y la planificación financiera personal viene siendo como el mapa que marca la ruta para alcanzar los sueños, lograr los ideales y alcanzar las metas. La planificación financiera personal se convierte así en tu hoja de ruta integral; te ayuda a identificar esos sueños, a priorizar tus metas, te alerta acerca de los obstáculos que posiblemente encontrarás en el camino; te previene de terribles equivocaciones que puedas cometer, te prepara para afrontar contingencias e imprevistos y, por si fuera poco, te ofrece información de primer orden para que tomes las mejores decisiones.

Como te habrás dado cuenta, tu éxito financiero no depende tanto de tus ingresos, sino más bien de la claridad de tus metas y de la hoja de ruta que hayas diseñado para manejar tus finanzas personales.

Controla tus sentimientos para que puedas controlar tu dinero

Mantén el enfoque en tus proyectos y oxigena tu relación con el dinero, desechando pensamientos negativos

En muchas ocasiones habrás sentido que el dinero controla tu vida. Quizás quisiste ir un fin de semana al campo o a la playa, pero no pudiste porque no tenías dinero; necesitaste pagar el recibo de la electricidad, pero debiste dejarlo para el siguiente mes porque apenas contabas con el dinero necesario para el mercado; tu vehículo sufrió una avería, pero no pudiste arreglarlo porque tenías otras prioridades; además, tu tarjeta de crédito estaba a reventar y  ni siquiera pagaste la cuota mínima con la esperanza de que el Banco no se diera cuenta de ese impago. Seguro que esas tristes experiencias te hicieron sentir mal, tu estado de ánimo y tu autoestima se redujeron notablemente, te encerraste en tus problemas de dinero, perdiste tus amigos, y tus pensamientos te invitan a creer que todo ha sido “por culpa del dinero”.

El dinero no es responsable de nuestro estado de ánimo ni de nuestras prácticas cotidianas. Por fortuna, somos nosotros los únicos responsables de nuestra vida y de nuestro futuro. Una sana manera de cambiar nuestra percepción sobre el dinero es tratando de responder estas preguntas: ¿Cómo me siento en relación al dinero? ¿Cuáles son mis creencias y expectativas sobre el dinero? ¿Soy capaz de controlar mis gastos y mis ahorros? ¿Es el dinero el que está controlando mi vida, o soy yo quién debe controlar el dinero? Tus creencias, percepciones y expectativas afectan tus emociones y las acciones que puedes emprender para ordenar tu economía y ampliar tu holgura financiera. Te pongo un ejemplo: mientras no creas que puedas ser exitoso en la vida, creerás que no es necesario tener éxito en las finanzas, por lo que tampoco estarás convencido acerca de la necesidad de elevar tus ingresos o moderar tus gastos y, consecuentemente, no tendrías razón alguna para modificar tus patrones de consumo, tus hábitos de ahorro o tus ideas sobre la inversión.

Otro ejemplo: si crees que nunca tendrás suficiente dinero para hacer lo que te plazca y vivir como lo habías soñado, estarás negando de manera inconsciente el control que tienes sobre tu futuro (que más nadie lo tiene) y, en consecuencia, no tendrás aspiraciones, no sentirás la necesidad de imponerte retos y diseñar tu hoja de ruta financiera; simplemente te resignarás.

Los conceptos que tienes sobre ti y sobre el dinero, influyen significativamente en tu actitud y en las acciones que emprendes para lograr tus metas. Recuerda que la única persona que controla lo que piensas y sientes eres tu. Si tan solo repites la expresión: “no tengo dinero” te aseguro que no te estarás haciendo ningún favor; al contrario, estarás reforzando tu negatividad y poco a poco te irás hundiendo emocionalmente. Igualmente, si tu frase favorita es: “el salario no me alcanza para nada”, estarás reforzando la idea de que tu no eres responsable de lo que te ocurre, sino que la culpa de tus males la tiene el salario, o el empleador que te paga el salario, o el gobierno, o los Bancos.

Ten siempre en cuenta que tus experiencias personales o familiares con el dinero (tu historial), influyen en las creencias y expresiones que usas de manera cotidiana cuando te refieres a él;  a su vez, esas creencias influyen en tus valores, en tus actitudes y en tus hábitos de consumo, ahorro e inversión; en otras palabras, afectan la forma como manejas tu dinero.

La ignorancia financiera o una mala administración del dinero, también te puede causar un agotamiento mental, estrés, baja autoestima, e incluso una disminución en el afecto y en la calidad de las relaciones con tu familia y amigos. Mantente centrado en tus proyectos y oxigena tu relación con el dinero; recuerda que esa relación te afecta en lo personal pero también afecta tu relación con las personas.

Por último, aprende a controlar tus sentimientos sobre el dinero. Deshazte de pensamientos negativos del tipo “seré pobre toda mi vida”, “no sé cómo ganar más dinero” o “no puedo hacer más de lo que hago”. No olvides que tu eres la única persona capaz de controlar tu futuro.

Ya sabes: controla tus sentimientos para que el dinero no te controle a ti.

3 formas de maximizar el rendimiento de tu salario

Recuerda que tan importante como la cantidad de dinero que recibes, es la forma como maximizas el rendimiento de ese dinero

La mayoría de las personas gestionamos nuestros presupuestos recurriendo a la contabilidad mental. Es fácil imaginar el destino de nuestro salario o lo que vamos a hacer con ese dinero, incluso antes de que lo recibamos. En ese momento volvemos a darnos cuenta (una y otra vez) que cada céntimo de nuestro salario cuenta y que tenemos muy poca holgura para añadir cualquier otro gasto adicional.

Quizás estés pensando que lo ideal ante esa situación será incrementar tus ingresos mensuales, bien sea percibiendo un segundo salario adicional o trabajando más horas extras, pero con frecuencia pasa inadvertido que tan importante como la cantidad de dinero que recibes, es la forma como maximizas el rendimiento de ese dinero; en otras palabras, cómo usas tu dinero. Tratar de incrementar tus ingresos a lo largo del año, al mismo tiempo en que logras: 1] beneficiarte de los incentivos fiscales que te correspondan, 2] asegurar una buena protección en materia de salud (que evite costosas facturas en los casos no cubiertos por la sanidad pública), y 3] preservar tu dinero reduciendo tus gastos, son maneras inteligentes de maximizar el rendimiento de tu salario.

Intenta disminuir tu factura de comestibles, gasta menos en gasolina, reduce tus gastos superfluos; desecha hábitos de consumo onerosos y replantea tus preferencias sociales. En muchas ocasiones, preferimos destinar el dinero a gastos de ocio y recreación antes que destinarlo a pagos básicos, adquirir un buen seguro médico o reducir la deuda de la hipoteca. En otros casos adquirimos un vehículo nuevo o una vivienda en primera linea de playa, tan solo por el deseo de aparentar y no por necesidad. Esta parece ser la razón por la cual en algunas sociedades, el crecimiento del crédito para la adquisición de  bienes de consumo se ha acelerado en los últimos años; comenzando también a sentirse un impulso en el crédito hipotecario.

Vivimos en una atmósfera de constante ansiedad por el dinero, y esa ansiedad puede afectar nuestra vida personal y familiar. Siempre deseamos ganar más para tener más, y como ya te habrás dado cuenta, en muchos casos la solución a nuestra escasa holgura en el presupuesto familiar no la encontramos al trabajar horas extras o hallando un segundo empleo; la mayor parte de las veces todo se resuelve teniendo un poco más de disciplina financiera que te ayude a maximizar la utilidad y provecho del dinero que ganas.

Trata de alcanzar un equilibrio financiero adecuado; cuando lo logres notarás que el dinero ha dejado de dominarte.

Al momento de invertir, hazlo de manera inteligente

 

Para invertir de manera inteligente no basta contar con la suerte o la intuición; también debes poseer una expectativa razonable de rentabilidad.

Una de las grandes diferencias entre ahorrar e invertir es que al invertir estás comprometiendo parte de tus ahorros con la esperanza (que no es certeza) de ganar algo más de dinero, lo cual está muy bien, pero cada vez que inviertes estarás aceptando un riesgo, algo que no ocurre con el ahorro.

Al invertir arriesgas parte de tu dinero para obtener más dinero. Esta es una de las maneras que tienes para hacer que el dinero trabaje para ti, incluso mientras duermes, estés de vacaciones o cenando con tus amigos; pero invertir es muy distinto que jugar a la ruleta o a cualquier otro juego de casino (donde interviene el azar), por lo que tienes que hacerlo con inteligencia. Para invertir de manera inteligente no basta contar con la suerte o la intuición; también debes poseer una expectativa razonable de rentabilidad, la cual dependerá de la cantidad y calidad de la información que poseas sobre la inversión, y del juicio con el que la interpretes para extraer conclusiones, además  del riesgo que estés dispuestos a asumir.

Aun con la incertidumbre y el riesgo que conlleva, la inversión inteligente te permitirá un mayor control de tu dinero y la independencia financiera que siempre has deseado, pero nunca olvides que al invertir estarás utilizando parte de tus ahorros y por lo tanto, estarás comprometiendo tu capacidad financiera.

Invierte siempre de manera inteligente y nunca arriesgues el dinero que necesitas para pagar obligaciones inmediatas o en el corto plazo.

Lo que debes saber sobre el dinero y el estrés

Se dice que el dinero es la fuente de todo mal. Algunos dichos muy repetidos como: “más dinero, más problemas”,  “el dinero no lo es todo” o “dichosos son los pobres” nos invitan a pensar que en ocasiones, es preferible no tener tanto dinero porque éste hace cambiar a las personas y en muchos casos, son la raíz de severos conflictos personales y familiares.