Blog sobre Finanzas Personales, Inversiones, Gestión del Dinero y Libertad Financiera

Hablemos de inteligencia financiera

 

La inteligencia financiera incorpora múltiples dimensiones y trasciende el dominio de conceptos propios de las finanzas

Robert Kiyosaki dice: “La inteligencia financiera no se refiere tanto a cuanto dinero gane usted, sino cuanto dinero puede usted conservar, que tan duro trabaja ese dinero para usted y para cuantas generaciones lo ha conservado.” Obviamente, obtener independencia financiera mediante la construcción de un sistema de negocios (cuadrante D) o mediante la inversión (cuadrante I) requiere que dispongamos de cierto grado de inteligencia aplicada al mundo de las finanzas.

Pero la inteligencia financiera no solamente es imprescindible para quienes habitan en el lado derecho del cuadrante del flujo del dinero; también la necesitan quienes se encuentran en el lado izquierdo: aquellas personas que no estén a gusto en su papel de empleados (cuadrante E) o quienes de manera independiente y por su cuenta, trabajan largas horas para procurar el sustento económico (cuadrante A). Con ciertos conocimientos y con la suficiente disposición para romper los vínculos emocionales, esas personas podrán comenzar a diseñar el sistema de auto-generación del dinero y así traspasar el umbral de sus respectivos cuadrantes.

Obviamente, la inteligencia financiera no se limita sólo al dominio de conceptos propios de las finanzas, sino que además se asocia con el liderazgo, pensamiento estratégico, marketing personal, comunicación, negociación, gestión de conflictos, habilidades sociales y gestión del patrimonio emocional, entre otras.

Una buena forma de identificar hasta que punto posees inteligencia financiera, es chequeando los siguientes items:

  • Tus ingresos son mayores que tus egresos (tienes capacidad de ahorro)
  • Lograste encontrar nuevas formas de ingresos (en varios cuadrantes simultáneamente)
  • Has identificado tus objetivos financieros y has diseñado tu hoja de ruta para alcanzarlos
  • Sabes optimizar y obtener mayores rendimientos sobre el capital
  • Sientes que estás en el camino correcto para lograr tu libertad financiera.

Las personas poseedoras de una inteligencia financiera significativa, siempre piensan en grande, e independientemente de las circunstancias que les rodeen, continuamente diseñan planes para potenciar sus activos y reducir sus pasivos, obteniendo de ese modo mayor rentabilidad y liquidez, al tiempo en que mejoran su calidad de vida.

Si deseas poseer una cultura financiera que sea tu aliada en el proyecto de vida que has diseñado, debes comenzar por comprender el funcionamiento del dinero, así como los aspectos psicólogicos que mueven a las personas a utilizarlo de una manera determinada.

La costosa ignorancia de los temas financieros

 

La ausencia de cultura financiera es uno de los grandes factores que desencadenan ansiedad y angustia en el mundo contemporáneo.

Uno de los principales factores desencadenantes de ansiedad y angustia, es el que se deriva de la ausencia casi absoluta de cultura financiera, lo cual acarrea profundos y muy costosos errores en cuanto a la generación y administración del dinero.

Los temas financieros van mucho más allá de administrar el dinero; eso sería equivalente a salir de vacaciones y tomar el primer avión sin saber hacia dónde se dirige. De la misma manera como planeas tus vacaciones, fechas, destinos, alojamiento, lugares de interés que visitarás, vestimenta adecuada según el destino y época del año, dinero del que tendrás disponer, visas, seguros de viaje, etc., también debes planear tu vida financiera.

Si crees que exagero, pregúntate por qué en Estados Unidos (por ejemplo) la mitad de los matrimonios terminan en divorcio, y por qué los temas financieros sobresalen como una de sus principales causas; y aun cuando no terminen en divorcio, la mayoría (por no decir todos) reconoce haber protagonizado serias discusiones por temas asociados con el dinero. Pregúntate también por qué casi el 25 %  de las personas entre 35 y 54 años no han comenzado a planificar su retiro, e imagínate la poca tranquilidad económica de esa gente cuando dejen de percibir sus salarios mensuales.

Otro dato que nos llama a la reflexión tiene que ver con el hecho de que el 90 % de la población mundial (empleados y auto empleados) apenas posee el 10% del dinero disponible en el mundo; mientras que el 10 % restante (dueños de empresas e inversionistas) maneja el otro 90 % de la riqueza mundial. Esto no tiene que ver con género, raza, nacionalidad o preparación académica; tiene que ver con nuestra actitud hacia el dinero y las finanzas. Lo cierto es que no puede haber productividad y felicidad, mientras el dinero continúe siendo la principal causa de agobio y estrés. Recuerda que si tu no eres capaz de controlar el dinero, el dinero te controlará a ti.

Asume que el dinero es un asunto serio que implica aceptar responsabilidades y asumir las consecuencias de cómo lo manejas. No es necesario que seas un experto en finanzas para gestionar el dinero de forma responsable, pero ten siempre en cuenta que todo depende de ti (y no de tus circunstancias). Mientras no conozcas los aspectos financieros básicos serás propenso a gastar mucho más de lo que necesitas, a endeudarte, no será capaz de pagar las facturas mensuales, no podrás proveer felicidad a tu matrimonio, tampoco tendrás como afrontar los imprevistos (enfermedades, gastos ocasionales de la vivienda, oportunidades de inversión, o incluso, un nuevo hijo), vivirás constantemente preocupado por la falta de dinero y tendrás que tomar medidas drásticas que pueden afectar tu salud y la de tus seres queridos.

Lo que necesitas para ganar (y conservar) el dinero

 

Lo realmente necesario para ganar y conservar el dinero, es una educación financiera que te aporte buenos cimientos para pensar y actuar

Todo el mundo quiere ganar dinero (unos más que otros), pero si de verdad quieres ganar dinero de la mejor manera posible y por más tiempo, la peor decisión que puedes tomar será la de salir a la calle en este momento e intentar encontrar un buen empleo con la esperanza de mantenerte mucho tiempo en él, porque aun encontrándolo, nunca tendrás la certeza de obtener el dinero que realmente deseas, y peor aún, si lo obtienes, quizás no puedas conservarlo, y cada vez más necesitarás depender de otros. Recuerda que los salarios vitalicios son cosa del pasado.

Ten en cuenta que no se trata solo de ganar dinero. El hecho de que ganes mucho dinero hoy, no es garantía de que lo tendrás mañana. De lo que se trata realmente es de que conserves el dinero, y de que tus hijos y nietos también se beneficien de lo que financieramente estás haciendo hoy. Entonces, no importa cuánto dinero ganes; lo importante es cuánto dinero eres capaz de conservar, y para ello no hay fórmulas ni recetas mágicas.

Lo más importante, lo que realmente necesitas para ganar y conservar el dinero es una educación financiera que te aporte buenos cimientos para pensar y actuar desde el convencimiento de que tu independencia económica nunca la vas a lograr teniendo un buen empleo o incluso trabajando por tu cuenta, obligándote literalmente a machacarte hora tras hora para mas o menos satisfacer tus necesidades básicas y complacerte con uno que otro capricho. Ten siempre presente que mereces más que eso.

¿Crees que eres una persona preparada para ganar y conservar el dinero? A ver si es cierto; trata de responder esta pregunta de la manera más sincera que puedas: ¿Conoces realmente la diferencia entre un activo y un pasivo? Si tus conocimientos financieros son los que posee la mayoría de las personas, quizás estés adquiriendo pasivos creyendo que son activos; y lo peor es que sin darte cuenta estarás construyendo tus propios problemas financieros.

Desde un punto de vista práctico, la primera y más importante regla para ganar dinero y conservarlo es adquirir activos, porque como dice Robert Kiyosaki (autor de Padre Rico Padre Pobre) los activos son los que ponen dinero en tu bolsillo, mientras que los pasivos te lo extraen (a veces sin darte cuenta). La diferencia entre los activos y los pasivos es el activo neto financiero. Hasta que no asumas este principio básico, te encontrarás antes serias dificultades para hacer juicios y tomar las mejores decisiones sobre la forma de ganar y conservar tu dinero.

Ante todo, recuerda que tu tiempo, tus conocimientos y tus habilidades son muy valiosos como para que solamente lo aprovechen otros. Evita vender tu tiempo a cambio de dinero; utilízalo más bien para aprender a diseñar, construir y poner en marcha un sistema que sea capaz de generar dinero por sí mismo.

Cómo establecer tus metas financieras

 

Tus metas financieras deben ser el producto de tus convicciones, y siempre estarán ajustadas a tus principios, valores y prioridades

Una de las primeras dificultades al momento de ordenar las finanzas personales tiene que ver, precisamente, con el establecimiento de las metas financieras; es decir, el destino al cuál queremos llegar. No hay metas buenas ni metas malas; tampoco puedes pretender establecer tus metas financieras copiando las que se han impuesto otras personas, nada de eso; las metas financieras varían de acuerdo con tu actitud, tus necesidades, tu patrimonio y tu situación financiera actual.

En primer lugar, antes de ponerte a trabajar en el establecimiento de tus metas, ten en cuenta que toda meta debe ser cuantificable (expresada en números o en porcentajes). Si crees que tu meta es: tener suficiente dinero ahorrado para poder pagar los imprevistos del hogar y el vehículo, realmente no estás diciendo nada ¿Qué es para ti “suficiente”? ¿cómo sabes si te estás acercando a la meta que estableciste si no puedes visualizar su evolución? Deberías decir, mas bien: ahorrar el 15% de mis ingresos a partir del mes de Enero 2016. Como ves, no sólo debes concentrarte en el deseo, sino que también cuantificar lo que deseas.

Un segundo aspecto que debes tener en cuenta, es que las metas son la expresión de un equilibrio entre ambición y realismo. No es útil establecer una meta poco ambiciosa o de muy fácil cumplimiento (por ejemplo, reducir en un café  el gasto semanal, sabiendo que eso es lo que cuesta una humilde desayuno de churros con chocolate) de igual modo, tampoco es de utilidad establecer metas poco realistas o difícilmente alcanzables (por ejemplo, reducir en un 80% la factura mensual de servicios a partir del próximo mes). En el primer caso, si la meta es de muy fácil cumplimiento, no habría razón para cambiar los hábitos financieros que contribuyan a alcanzar tus objetivos a mediano y largo plazo. En el caso opuesto, si estableces metas muy duras o difícilmente realizables, te sentirás frustrado por no alcanzarlas y a la final, desestimarás la posibilidad de establecer nuevas pautas que pongan orden en tus finanzas. Quizás ya te hayas dado cuenta que las metas deben implicar algún esfuerzo adicional; dicho de otro modo, te deben obligar a mantener cierta disciplina y rigurosidad en tu actuación diaria; por eso debes evitar que sean otros quienes te impongan las metas a cumplir. Ten siempre presente que las metas financieras deben ser el producto de tu convicción y, consecuentemente, ajustadas a tus principios, valores y prioridades.

Un tercer elemento a considerar cuando vayas a establecer tus metas financieras, es que éstas no pueden ser contradictorias; todas conforman parte de un engranaje que te permitirá alcanzar el estado de bienestar que deseas. Si una meta financiera la estableces así: ahorrar el 30% del salario mensual, y otra la defines en términos de: destinar el 80 % del salario para reducir el saldo deudor de la tarjeta de crédito, ¿cuál vas a cumplir?. Obviamente las dos se contradicen y por lo menos una de ellas, es irrealizable.

Por último, formula tus metas a corto, mediano y largo plazo. No las metas a todas en el mismo saco. Para un objetivo financiero de orden mayor, como pudiera ser el caso de: asegurar la libertad financiera después del retiro, puedes establecer una meta a corto plazo, por ejemplo: Contratar un plan de pensiones antes de que finalice el 1º semestre del año 2016. También puedes establecer una meta a mediano plazo que contribuirá a lograr ese mismo objetivo: por ejemplo: Adquirir dentro de los próximos tres años, una vivienda en primera línea de playa para estinarla a alquiler; y por último: una meta a largo plazo pudiera ser:  Alcanzar la edad de jubilación sin compromisos hipotecarios y manteniendo la propiedad de las dos viviendas.

Como ves, el establecimiento de metas es un proceso dinámico que demanda constante revisión y ajuste, pero mientras más rápido y a más temprana edad comiences a establecer tus metas a largo plazo, mucho mejor; por ejemplo: ¿te imaginas que comiences a planificar hoy la forma de obtener ingresos después de tu retiro, si piensas que eso ocurrirá el próximo año? No tendría mucho sentido ¿verdad?

Diversificar la inversión: una experiencia gratificante

 

Si eres un inversionista, necesitas dominar el arte de la diversificación

Del mismo modo como en el mundo de los bienes raíces se dice que la clave de una buena compra está en la ubicación del inmueble, en el mundo de las inversiones también se considera que el sitio (o sitios) donde estén ubicadas las acciones es la clave para prevenir sustos ante los vaivenes del mercado. Si eres un inversionista, es muy saludable es que domines el arte de la diversificación, porque si combinas una cartera de inversión bien diversificada con un horizonte a tres o cinco años, estarás en capacidad de resistir la mayoría de las tormentas financieras

Como nunca podemos asegurar lo que ocurrirá en el mercado, independientemente de su condición o características actuales, la diversificación es y continuará siendo el grito de guerra para planificadores, gestores de fondos e inversionistas. Antes de que decidas invertir tu dinero, conviene que dediques tiempo en diseñar una cartera de inversión.Estos son algunos consejos relacionados con la diversificación:

  1. No concentres tu riqueza, extiéndela creando tu propio fondo de inversión en empresas que te inspiren confianza, ya sea por la solidez que demuestran o simplemente porque te sientes cómodo cuando las utilizas en tu día a día.
  2. Considera incluir fondos en el mercado de renta fija. A largo plazo, es saludable incorporar este tipo de acciones que, aunque poco rentables, te proporcionan cierta cobertura frente a la incertidumbre y la volatilidad del mercado
  3. Invierte en forma regular. No cometas el error de hacer una inversión y sentarte a esperar para conocer la evolución del precio de esas acciones. Tu “edificio” financiero debes construirlo día a día, colocando tus ladrillos constantemente.
  4. Aprende a vender. Generalmente la inversión se asocia con la compra de un determinado conjunto de acciones, esperando obtener una rentabilidad en un tiempo razonable; eso está bien, pero tu inversión no la puedes poner en modo automático. Es absolutamente necesario que te mantengas al día con tu inversión, conocer las fuerzas que operan en el mercado y las condiciones generales en un momento dado; debes saber lo que está sucediendo en aquellas empresas en las que invertiste, para que puedas identificar el momento propicio para salir de ese mercado, vendiendo todas o una parte de tus acciones.

Incluso en el peor de los tiempos, invertir debiera ser una experiencia divertida. Con cierto conocimiento, mucha disciplina y con un enfoque en la diversificación, la inversión que hagas se convertirá en un hábito muy gratificante.

Conoce el concepto del Flujo Neto de Efectivo

 

Mientras más amplio y positivo sea tu Flujo Neto de Efectivo, mayor será el margen de maniobra para hacer frente a gastos imprevistos

Uno de los términos básicos de las finanzas personales es el denominado Flujo Neto de Efectivo; tanto es así que tu situación financiera personal o familiar puede ser fácilmente diagnosticada mediante una rápida mirada al mismo.

El Flujo Neto de Efectivo describe los ingresos y los gastos de dinero en efectivo en el transcurso de un período de tiempo determinado (por ejemplo, un mes o un año). Si gastas menos de lo que ganas, tu flujo de efectivo será positivo y estarás incrementando tu patrimonio; por el contrario, si tus gastos son superiores a tus ingresos, el flujo de efectivo será negativo y estarás derrochando tu patrimonio, lo cual no es sostenible en el tiempo y exige que tomes una pronta decisión.

Mientras más amplio y positivo sea tu Flujo Neto de Efectivo, mayor será el margen de maniobra que tendrás para hacer frente a contingencias e imprevistos, a la vez que contribuirá a que obtengas la independencia financiera que deseas. Tu tranquilidad, libertad y calidad de vida mejorarán sustancialmente.

Para incrementar el flujo de efectivo, no necesariamente deberás ganar más dinero; también podrás elevarlo reduciendo el importe de tus gastos recurrentes (por ejemplo, las facturas mensuales por servicios), o reduciendo tus gastos superfluos (por ejemplo, la compra de la última versión del teléfono móvil o la compra de un TV más grande). Otra forma (quizás la más rápida) es reduciendo tus deudas (como la Tarjeta de Crédito, o el préstamo para la adquisición del vehículo).

En cualquier caso, recuerda siempre que lo que buscas con las decisiones financieras es mejorar tu calidad de vida y acercarte progresivamente a tus metas. Mantener bajo control tu Flujo Neto de Efectivo te ayudará a lograrlo.

Conociendo la expresión «Blue Chips»

Si quieres comenzar a jugar en el mundo del mercado accionario, las «blue chips» pudieran ser una buena opción de inversión

No es de extrañar que una significativa cantidad de inversionistas prefiera operar con las denominadas Blue Chips. Este término, que hace referencia a las fichas azules de los casinos (las que representan mayor valor) es empleado en el mundo bursátil para identificar las acciones de empresas estables, financieramente sólidas, muy consolidadas y con una buena aceptación de sus productos o servicios. Por lo general, las blue chips corresponden a las acciones de entidades financieras mundialmente reconocidas, así como las multinacionales que ocupan posiciones de liderazgo en el sector de la energía y las telecomunicaciones.

Las acciones de este tipo de empresas son muy atractivas para los inversionistas por su confiabilidad, la evolución de su precio se mantiene más o  menos uniforme sin responder de forma abrupta a los vaivenes del mercado; además, las blue chips pueden comprarse y venderse cuando se desee y, en ocasiones, el pago de los dividendos (ganancias) se hace de forma regular aunque la empresa no esté atravesando su mejor momento.

Una buena manera de entender las blue chips es considerándolas como los valores estrella del mercado: estables, con una rentabilidad predecible (aunque algo baja) y con escaso riesgo financiero, lo que las hace ideales para los inversionistas conservadores, precavidos y con escasa tolerancia a la incertidumbre y el riesgo.

Como es de esperarse en cualquier inversión, la rentabilidad es proporcional al riesgo; en el caso de la blue chips, la rentabilidad es bastante baja y debido a su alta demanda, estas acciones suelen tener precios más elevados, por lo que no son adecuadas para quienes deseen ganancias rápidas; sin embargo, son una buena manera de comenzar a jugar en el mundo del mercado accionario.

¿Habías pensado alguna vez en ser accionista de un gran Banco? Al adquirir acciones blue chips, no sólo comenzarás a dar tus primeros pasos en el mundo de las inversiones, obteniendo dividendos cada cierto período de tiempo; sin proponértelo, también serás socio y propietario de una pequeña parte de esa empresa; una muy pequeña parte, pero por ahí se empieza.

Lo que debes saber sobre el dinero y el estrés

El tema del dinero encabeza la lista de los factores generadores de tensiones y angustias

Se dice que el dinero es la fuente de todo mal. Algunos dichos muy repetidos como: “más dinero, más problemas”,  “el dinero no lo es todo” o “dichosos son los pobres” nos invitan a pensar que en ocasiones, es preferible no tener tanto dinero porque éste hace cambiar a las personas y en muchos casos, son la raíz de severos conflictos personales y familiares.

Al mismo tiempo, cuando tienes suficiente dinero, percibes que la vida es más llevadera, menos preocupante; lo que antes te agobiaba, ahora lo ves desde otra perspectiva. Sentir que gozas de libertad financiera te hace ver el mundo con más luz, vives sin preocupaciones porque respiras aires de seguridad y alta autoestima, puedes permitirte comprar una casa, un buen vehículo, salir de vacaciones y por supuesto, pagar religiosamente los recibos y las obligaciones mensuales a las que te hayas comprometido.

En casi todo el mundo, las preocupaciones por el dinero han sido una de las causas históricas de estrés, pero desde el año 2014, la lista de elementos generadores de tensiones y angustias está siendo encabezada por temas relacionados con el dinero; y no es para menos. Si reconocemos lo difícil que es ganarse la vida, no es de extrañar que seamos tan sensibles al tema de dinero y que tantas personas sufran (literalmente hablando) día tras día, con consecuencias a veces irreversibles para la salud física y emocional.

Presta atención a estos datos sobre cómo el dinero impacta en los niveles de estrés

  1. Cuanto menor sea tu ingreso, mayor será tu propensión al estrés. La Asociación Americana de Psicología (APA) realizó una encuesta en el año 2014 en la que demostró que las personas con más bajos ingresos eran más propensas a sufrir estrés que aquellas que tenían ingresos más altos. Según ese mismo informe, durante los últimos años la diferencia (brecha) en los niveles de estrés entre los grupos de bajos y altos ingresos se ha ampliado; de hecho, en el 2007 la proporción de personas con altos recursos que sufrían estrés, era similar a la de menores ingresos, no encontrándose una correlación significativa entre los ingresos y los niveles de estrés que se padecían.
  2. Sentirte incapaz de pagar la atención sanitaria, podrá enfermarte realmente. Los problemas de dinero causan estrés que pueden derivar en complicaciones de salud por dos  motivos básicos: por una parte te enfermas debido al estrés, pero al mismo tiempo descuidas tu salud porque estás demasiado enfocado en los problemas del dinero y, además, porque estás convencido de que no tienes la suficiente holgura como para destinar parte de ese dinero a la atención sanitaria, o sientes que debes guardar el poco dinero que tienes para atender los gastos obligatorios y extremadamente necesarios, con lo que tu salud va en franco deterioro y aumentará tu vulnerabilidad a sufrir graves episodios, como accidentes cerebrovasculares o ataques cardíacos. Por su parte, la pérdida de salud, los agobios y las preocupaciones influyen notablemente en tu capacidad de respuesta para vencer la crisis, no puedes pensar con claridad, y mucho menos para encontrar nuevas oportunidades y valorar las opciones que tienes para tomar las decisiones más inteligentes en función de tus circunstancias personales y familiares, lo que a su vez genera mayor estrés y una tendencia a alimentarte de forma poco saludable, a comer en exceso y a tener patrones de sueño irregulares. Como ves, entras en un círculo vicioso, del que es difícil escapar.
  3. Uno de los mejores antídotos del estrés, nunca lo podrás comprar con dinero. En la mayoría de las ocasiones, el apoyo emocional de familiares y amigos es el único remedio verdaderamente efectivo para reducir el estrés y paliar sus efectos. El simple hecho de saber que puedes contar con el apoyo de personas que están a tu lado quienes te ayudarán en tus peores momentos, incrementa la tolerancia a la incertidumbre y reduce drásticamente los niveles de estrés. La encuesta realizada por la APA en el año 2014, da cuenta de que el 43% de las personas que manifestaron no tener apoyo emocional, elevaron su nivel de estrés en el último año, en comparación con el 26% de quienes reconocieron tal apoyo.

Te habrás dado cuenta que es realmente importante evitar que el estrés se instale en tu vida, y mas aun por cuestiones relacionadas con el dinero. Para prevenirlo, la Asociación Americana de Psicología hace un conjunto de recomendaciones que brevemente resumidas son:

1) No entrar en pánico ni en la negatividad; por el contrario, debe mantenerse la calma y enfocar la mente a la solución;

2) Identificar los factores financieros que verdaderamente causan el estrés, ya que es un paso imprescindible para elaborar los planes de acción específicos que permitan superar cada uno de esos factores;

3) Valorar la forma como se está manejando el estrés relacionado con el dinero, como por ejemplo: la adicción al tabaquismo, el alcoholismo, malos tratos con la pareja o los gritos, y establecer los correctivos necesarios antes de que los conflictos sean más difíciles de resolver;

4) Eliminar la rutina para encontrar nuevas maneras que ayuden a convertir los malos momentos en verdaderas oportunidades de crecimiento personal; y

5) Buscar apoyo profesional si ninguna de las recomendaciones anteriores ha surtido efecto y sigue agobiado por sus preocupaciones financieras.

Ahorra las monedas del cambio

Convertir el ahorro en una afición es útil, fácil, divertido y satisfactorio

Es muy probable que a lo largo de nuestra vida atravesemos épocas con dificultades económicas importantes. Deudas crecientes y facturas impagadas que se acumulan, son los primeros síntomas que anuncian que estamos a las puertas de un problema financiero.

Ante la aparición de estos problemas, muchas personas tratan de encontrar a los posibles culpables de su mala situación; pero realmente lo único que logran es perder energía, tiempo y debilitar las relaciones personales, e incluso familiares.

Ante una mala situación económica, lo primero que debe hacerse es demostrar la suficiente fortaleza emocional para mantener la calma y mirar con optimismo hacia el futuro. Piensa que de lo que estamos hablando es apenas de problemas asociados con el dinero, y los problemas de dinero pueden ser solucionados.

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