Mantén el enfoque en tus proyectos y oxigena tu relación con el dinero, desechando pensamientos negativos

En muchas ocasiones habrás sentido que el dinero controla tu vida. Quizás quisiste ir un fin de semana al campo o a la playa, pero no pudiste porque no tenías dinero; necesitaste pagar el recibo de la electricidad, pero debiste dejarlo para el siguiente mes porque apenas contabas con el dinero necesario para el mercado; tu vehículo sufrió una avería, pero no pudiste arreglarlo porque tenías otras prioridades; además, tu tarjeta de crédito estaba a reventar y  ni siquiera pagaste la cuota mínima con la esperanza de que el Banco no se diera cuenta de ese impago. Seguro que esas tristes experiencias te hicieron sentir mal, tu estado de ánimo y tu autoestima se redujeron notablemente, te encerraste en tus problemas de dinero, perdiste tus amigos, y tus pensamientos te invitan a creer que todo ha sido “por culpa del dinero”.

El dinero no es responsable de nuestro estado de ánimo ni de nuestras prácticas cotidianas. Por fortuna, somos nosotros los únicos responsables de nuestra vida y de nuestro futuro. Una sana manera de cambiar nuestra percepción sobre el dinero es tratando de responder estas preguntas: ¿Cómo me siento en relación al dinero? ¿Cuáles son mis creencias y expectativas sobre el dinero? ¿Soy capaz de controlar mis gastos y mis ahorros? ¿Es el dinero el que está controlando mi vida, o soy yo quién debe controlar el dinero? Tus creencias, percepciones y expectativas afectan tus emociones y las acciones que puedes emprender para ordenar tu economía y ampliar tu holgura financiera. Te pongo un ejemplo: mientras no creas que puedas ser exitoso en la vida, creerás que no es necesario tener éxito en las finanzas, por lo que tampoco estarás convencido acerca de la necesidad de elevar tus ingresos o moderar tus gastos y, consecuentemente, no tendrías razón alguna para modificar tus patrones de consumo, tus hábitos de ahorro o tus ideas sobre la inversión.

Otro ejemplo: si crees que nunca tendrás suficiente dinero para hacer lo que te plazca y vivir como lo habías soñado, estarás negando de manera inconsciente el control que tienes sobre tu futuro (que más nadie lo tiene) y, en consecuencia, no tendrás aspiraciones, no sentirás la necesidad de imponerte retos y diseñar tu hoja de ruta financiera; simplemente te resignarás.

Los conceptos que tienes sobre ti y sobre el dinero, influyen significativamente en tu actitud y en las acciones que emprendes para lograr tus metas. Recuerda que la única persona que controla lo que piensas y sientes eres tu. Si tan solo repites la expresión: “no tengo dinero” te aseguro que no te estarás haciendo ningún favor; al contrario, estarás reforzando tu negatividad y poco a poco te irás hundiendo emocionalmente. Igualmente, si tu frase favorita es: “el salario no me alcanza para nada”, estarás reforzando la idea de que tu no eres responsable de lo que te ocurre, sino que la culpa de tus males la tiene el salario, o el empleador que te paga el salario, o el gobierno, o los Bancos.

Ten siempre en cuenta que tus experiencias personales o familiares con el dinero (tu historial), influyen en las creencias y expresiones que usas de manera cotidiana cuando te refieres a él;  a su vez, esas creencias influyen en tus valores, en tus actitudes y en tus hábitos de consumo, ahorro e inversión; en otras palabras, afectan la forma como manejas tu dinero.

La ignorancia financiera o una mala administración del dinero, también te puede causar un agotamiento mental, estrés, baja autoestima, e incluso una disminución en el afecto y en la calidad de las relaciones con tu familia y amigos. Mantente centrado en tus proyectos y oxigena tu relación con el dinero; recuerda que esa relación te afecta en lo personal pero también afecta tu relación con las personas.

Por último, aprende a controlar tus sentimientos sobre el dinero. Deshazte de pensamientos negativos del tipo “seré pobre toda mi vida”, “no sé cómo ganar más dinero” o “no puedo hacer más de lo que hago”. No olvides que tu eres la única persona capaz de controlar tu futuro.

Ya sabes: controla tus sentimientos para que el dinero no te controle a ti.