Blog sobre Finanzas Personales, Inversiones, Gestión del Dinero y Libertad Financiera

Anímate y aprende a invertir con sentido común

 

No te conformes con aprender los fundamentos básicos de las inversiones. Esfuérzate por aprender algo nuevo cada día

¿Te has preguntado cuál es la razón por la cual aun no has invertido en el mercado de acciones? Las respuestas pueden ser variopintas: “nunca me ha interesado”, “si no me alcanza el dinero para los gastos mensuales, menos voy a tenerlo para invertir”, “conozco un amigo que invirtió todos sus ahorros y los perdió”, “no me anima la idea de invertir porque las ganancias solamente las podré ver dentro de muchos años”, no confío mi dinero a nadie”, etc. Lo cierto es que la gente no se anima, y si lo hacen, quizás caigan en la tentación de retirar rápidamente el dinero que han invertido porque piensan que acabarán perdiéndolo o que podría ser destinado para algo más útil.

El camino de la inversión puede ser largo y tortuoso, pero a la final habrá valido la pena y el esfuerzo. La “madera” de la que está hecho un inversor solo se puede demostrar luego de unos cuantos años; por eso, para aprender el arte de la inversión debemos comprender la forma de pensar de quienes han perseverado para lograr sus objetivos, y todos ellos se enfocan en el largo plazo e invierten en empresas gestionadas por gente honesta, con modelos de negocio transparentes, comprensibles y por supuesto, con precios atractivos y perspectivas favorables. Los grandes inversionistas de éxito, como Warren Buffet o Peter Lynch, no utilizan grandes formalismos para hacer sus inversiones, ni se ocupan de analizar detallados informes técnicos o macroeconómicos. No te conformes con aprender los fundamentos básicos de las inversiones. Esfuérzate por aprender algo nuevo cada día; ellos ya dominan el arte de la inversión, pero si estás comenzando a dar los primeros pasos, te conviene tomar en cuenta algunos consejos para que te inicies con buen pie y para que tu intención de recorrer el largo camino de la inversión no se quede tan solo en un intento.

Si ya estás convencido de que para tener éxito en las inversiones deberás tomar decisiones de manera inteligente, tendrás entonces que aprender de los mejores, y para ello no necesitas viajar a Tokio o New York para asistir a costosos seminarios; puedes aprender de los mejores, leyendo los libros y artículos escritos por gente de peso en el mundo de las finanzas; valga el caso de Benjamín Graham, autor de un magnífico libro titulado “El inversor inteligente”, en el que se explican los fundamentos de algo muy interesante que se denomina la inversión en valor (Value Investing); en este libro podrás comprender el arte de invertir a largo plazo manteniendo un margen de seguridad. También puedes recurrir a múltiples foros, blogs y redes sociales en las que además de conocer personas con tus mismos intereses, podrás encontrar buenas ideas de inversión.

Pero una cosa es aprender los fundamentos básicos de las inversiones, y otra bastante distinta es dominar el arte de la inversión; ésta requiere mucho más tiempo y un esfuerzo de aprendizaje constante. Combinar teoría y práctica es imprescindible para obtener buenos resultados; por ello, permítete cometer algunos errores; todo error puede y debe convertirse en una experiencia de aprendizaje y como nadie aprende a caminar sin caerse, debes ser constante y desechar la idea de abandonar el camino; recuerda que habrás fracasado desde el mismo instante en el que decides abandonar. Una buena manera de no caer en la tentación de salirte del camino ante las primeras dificultades, es establecer objetivos concretos a muy corto plazo, por ejemplo: analizar semanalmente una empresa que cotiza en el IBEX35 o el Dow Jones. También puedes comprometerte a hacer un seguimiento diario de las fluctuaciones que ocurran en determinado mercado accionario, e intentar luego encontrar las causas que puedan explicar dichas variaciones de precios, si prefieres, puedes establecer como objetivo semanal la lectura de un periódico especializado en economía y finanzas, o recopilar la información bursátil de tu interés para comprender e intercambiar opiniones con otras personas conocedoras del tema.

Alcanzado este punto te habrás dado cuenta de la disciplina que necesitas para mantenerte en el camino de las inversiones. Quizás estés pensando que esto no es para ti, pero ten en cuenta que todo comienzo es un reto que te irá ilusionando cada vez más en la medida que vayas dando los primeros pasos prácticos.

Anímate a invertir y hazlo con sentido común.

Hablemos de inteligencia financiera

 

La inteligencia financiera incorpora múltiples dimensiones y trasciende el dominio de conceptos propios de las finanzas

Robert Kiyosaki dice: “La inteligencia financiera no se refiere tanto a cuanto dinero gane usted, sino cuanto dinero puede usted conservar, que tan duro trabaja ese dinero para usted y para cuantas generaciones lo ha conservado.” Obviamente, obtener independencia financiera mediante la construcción de un sistema de negocios (cuadrante D) o mediante la inversión (cuadrante I) requiere que dispongamos de cierto grado de inteligencia aplicada al mundo de las finanzas.

Pero la inteligencia financiera no solamente es imprescindible para quienes habitan en el lado derecho del cuadrante del flujo del dinero; también la necesitan quienes se encuentran en el lado izquierdo: aquellas personas que no estén a gusto en su papel de empleados (cuadrante E) o quienes de manera independiente y por su cuenta, trabajan largas horas para procurar el sustento económico (cuadrante A). Con ciertos conocimientos y con la suficiente disposición para romper los vínculos emocionales, esas personas podrán comenzar a diseñar el sistema de auto-generación del dinero y así traspasar el umbral de sus respectivos cuadrantes.

Obviamente, la inteligencia financiera no se limita sólo al dominio de conceptos propios de las finanzas, sino que además se asocia con el liderazgo, pensamiento estratégico, marketing personal, comunicación, negociación, gestión de conflictos, habilidades sociales y gestión del patrimonio emocional, entre otras.

Una buena forma de identificar hasta que punto posees inteligencia financiera, es chequeando los siguientes items:

  • Tus ingresos son mayores que tus egresos (tienes capacidad de ahorro)
  • Lograste encontrar nuevas formas de ingresos (en varios cuadrantes simultáneamente)
  • Has identificado tus objetivos financieros y has diseñado tu hoja de ruta para alcanzarlos
  • Sabes optimizar y obtener mayores rendimientos sobre el capital
  • Sientes que estás en el camino correcto para lograr tu libertad financiera.

Las personas poseedoras de una inteligencia financiera significativa, siempre piensan en grande, e independientemente de las circunstancias que les rodeen, continuamente diseñan planes para potenciar sus activos y reducir sus pasivos, obteniendo de ese modo mayor rentabilidad y liquidez, al tiempo en que mejoran su calidad de vida.

Si deseas poseer una cultura financiera que sea tu aliada en el proyecto de vida que has diseñado, debes comenzar por comprender el funcionamiento del dinero, así como los aspectos psicólogicos que mueven a las personas a utilizarlo de una manera determinada.

La costosa ignorancia de los temas financieros

 

La ausencia de cultura financiera es uno de los grandes factores que desencadenan ansiedad y angustia en el mundo contemporáneo.

Uno de los principales factores desencadenantes de ansiedad y angustia, es el que se deriva de la ausencia casi absoluta de cultura financiera, lo cual acarrea profundos y muy costosos errores en cuanto a la generación y administración del dinero.

Los temas financieros van mucho más allá de administrar el dinero; eso sería equivalente a salir de vacaciones y tomar el primer avión sin saber hacia dónde se dirige. De la misma manera como planeas tus vacaciones, fechas, destinos, alojamiento, lugares de interés que visitarás, vestimenta adecuada según el destino y época del año, dinero del que tendrás disponer, visas, seguros de viaje, etc., también debes planear tu vida financiera.

Si crees que exagero, pregúntate por qué en Estados Unidos (por ejemplo) la mitad de los matrimonios terminan en divorcio, y por qué los temas financieros sobresalen como una de sus principales causas; y aun cuando no terminen en divorcio, la mayoría (por no decir todos) reconoce haber protagonizado serias discusiones por temas asociados con el dinero. Pregúntate también por qué casi el 25 %  de las personas entre 35 y 54 años no han comenzado a planificar su retiro, e imagínate la poca tranquilidad económica de esa gente cuando dejen de percibir sus salarios mensuales.

Otro dato que nos llama a la reflexión tiene que ver con el hecho de que el 90 % de la población mundial (empleados y auto empleados) apenas posee el 10% del dinero disponible en el mundo; mientras que el 10 % restante (dueños de empresas e inversionistas) maneja el otro 90 % de la riqueza mundial. Esto no tiene que ver con género, raza, nacionalidad o preparación académica; tiene que ver con nuestra actitud hacia el dinero y las finanzas. Lo cierto es que no puede haber productividad y felicidad, mientras el dinero continúe siendo la principal causa de agobio y estrés. Recuerda que si tu no eres capaz de controlar el dinero, el dinero te controlará a ti.

Asume que el dinero es un asunto serio que implica aceptar responsabilidades y asumir las consecuencias de cómo lo manejas. No es necesario que seas un experto en finanzas para gestionar el dinero de forma responsable, pero ten siempre en cuenta que todo depende de ti (y no de tus circunstancias). Mientras no conozcas los aspectos financieros básicos serás propenso a gastar mucho más de lo que necesitas, a endeudarte, no será capaz de pagar las facturas mensuales, no podrás proveer felicidad a tu matrimonio, tampoco tendrás como afrontar los imprevistos (enfermedades, gastos ocasionales de la vivienda, oportunidades de inversión, o incluso, un nuevo hijo), vivirás constantemente preocupado por la falta de dinero y tendrás que tomar medidas drásticas que pueden afectar tu salud y la de tus seres queridos.

Lo que necesitas para ganar (y conservar) el dinero

 

Lo realmente necesario para ganar y conservar el dinero, es una educación financiera que te aporte buenos cimientos para pensar y actuar

Todo el mundo quiere ganar dinero (unos más que otros), pero si de verdad quieres ganar dinero de la mejor manera posible y por más tiempo, la peor decisión que puedes tomar será la de salir a la calle en este momento e intentar encontrar un buen empleo con la esperanza de mantenerte mucho tiempo en él, porque aun encontrándolo, nunca tendrás la certeza de obtener el dinero que realmente deseas, y peor aún, si lo obtienes, quizás no puedas conservarlo, y cada vez más necesitarás depender de otros. Recuerda que los salarios vitalicios son cosa del pasado.

Ten en cuenta que no se trata solo de ganar dinero. El hecho de que ganes mucho dinero hoy, no es garantía de que lo tendrás mañana. De lo que se trata realmente es de que conserves el dinero, y de que tus hijos y nietos también se beneficien de lo que financieramente estás haciendo hoy. Entonces, no importa cuánto dinero ganes; lo importante es cuánto dinero eres capaz de conservar, y para ello no hay fórmulas ni recetas mágicas.

Lo más importante, lo que realmente necesitas para ganar y conservar el dinero es una educación financiera que te aporte buenos cimientos para pensar y actuar desde el convencimiento de que tu independencia económica nunca la vas a lograr teniendo un buen empleo o incluso trabajando por tu cuenta, obligándote literalmente a machacarte hora tras hora para mas o menos satisfacer tus necesidades básicas y complacerte con uno que otro capricho. Ten siempre presente que mereces más que eso.

¿Crees que eres una persona preparada para ganar y conservar el dinero? A ver si es cierto; trata de responder esta pregunta de la manera más sincera que puedas: ¿Conoces realmente la diferencia entre un activo y un pasivo? Si tus conocimientos financieros son los que posee la mayoría de las personas, quizás estés adquiriendo pasivos creyendo que son activos; y lo peor es que sin darte cuenta estarás construyendo tus propios problemas financieros.

Desde un punto de vista práctico, la primera y más importante regla para ganar dinero y conservarlo es adquirir activos, porque como dice Robert Kiyosaki (autor de Padre Rico Padre Pobre) los activos son los que ponen dinero en tu bolsillo, mientras que los pasivos te lo extraen (a veces sin darte cuenta). La diferencia entre los activos y los pasivos es el activo neto financiero. Hasta que no asumas este principio básico, te encontrarás antes serias dificultades para hacer juicios y tomar las mejores decisiones sobre la forma de ganar y conservar tu dinero.

Ante todo, recuerda que tu tiempo, tus conocimientos y tus habilidades son muy valiosos como para que solamente lo aprovechen otros. Evita vender tu tiempo a cambio de dinero; utilízalo más bien para aprender a diseñar, construir y poner en marcha un sistema que sea capaz de generar dinero por sí mismo.

Cómo establecer tus metas financieras

 

Tus metas financieras deben ser el producto de tus convicciones, y siempre estarán ajustadas a tus principios, valores y prioridades

Una de las primeras dificultades al momento de ordenar las finanzas personales tiene que ver, precisamente, con el establecimiento de las metas financieras; es decir, el destino al cuál queremos llegar. No hay metas buenas ni metas malas; tampoco puedes pretender establecer tus metas financieras copiando las que se han impuesto otras personas, nada de eso; las metas financieras varían de acuerdo con tu actitud, tus necesidades, tu patrimonio y tu situación financiera actual.

En primer lugar, antes de ponerte a trabajar en el establecimiento de tus metas, ten en cuenta que toda meta debe ser cuantificable (expresada en números o en porcentajes). Si crees que tu meta es: tener suficiente dinero ahorrado para poder pagar los imprevistos del hogar y el vehículo, realmente no estás diciendo nada ¿Qué es para ti “suficiente”? ¿cómo sabes si te estás acercando a la meta que estableciste si no puedes visualizar su evolución? Deberías decir, mas bien: ahorrar el 15% de mis ingresos a partir del mes de Enero 2016. Como ves, no sólo debes concentrarte en el deseo, sino que también cuantificar lo que deseas.

Un segundo aspecto que debes tener en cuenta, es que las metas son la expresión de un equilibrio entre ambición y realismo. No es útil establecer una meta poco ambiciosa o de muy fácil cumplimiento (por ejemplo, reducir en un café  el gasto semanal, sabiendo que eso es lo que cuesta una humilde desayuno de churros con chocolate) de igual modo, tampoco es de utilidad establecer metas poco realistas o difícilmente alcanzables (por ejemplo, reducir en un 80% la factura mensual de servicios a partir del próximo mes). En el primer caso, si la meta es de muy fácil cumplimiento, no habría razón para cambiar los hábitos financieros que contribuyan a alcanzar tus objetivos a mediano y largo plazo. En el caso opuesto, si estableces metas muy duras o difícilmente realizables, te sentirás frustrado por no alcanzarlas y a la final, desestimarás la posibilidad de establecer nuevas pautas que pongan orden en tus finanzas. Quizás ya te hayas dado cuenta que las metas deben implicar algún esfuerzo adicional; dicho de otro modo, te deben obligar a mantener cierta disciplina y rigurosidad en tu actuación diaria; por eso debes evitar que sean otros quienes te impongan las metas a cumplir. Ten siempre presente que las metas financieras deben ser el producto de tu convicción y, consecuentemente, ajustadas a tus principios, valores y prioridades.

Un tercer elemento a considerar cuando vayas a establecer tus metas financieras, es que éstas no pueden ser contradictorias; todas conforman parte de un engranaje que te permitirá alcanzar el estado de bienestar que deseas. Si una meta financiera la estableces así: ahorrar el 30% del salario mensual, y otra la defines en términos de: destinar el 80 % del salario para reducir el saldo deudor de la tarjeta de crédito, ¿cuál vas a cumplir?. Obviamente las dos se contradicen y por lo menos una de ellas, es irrealizable.

Por último, formula tus metas a corto, mediano y largo plazo. No las metas a todas en el mismo saco. Para un objetivo financiero de orden mayor, como pudiera ser el caso de: asegurar la libertad financiera después del retiro, puedes establecer una meta a corto plazo, por ejemplo: Contratar un plan de pensiones antes de que finalice el 1º semestre del año 2016. También puedes establecer una meta a mediano plazo que contribuirá a lograr ese mismo objetivo: por ejemplo: Adquirir dentro de los próximos tres años, una vivienda en primera línea de playa para estinarla a alquiler; y por último: una meta a largo plazo pudiera ser:  Alcanzar la edad de jubilación sin compromisos hipotecarios y manteniendo la propiedad de las dos viviendas.

Como ves, el establecimiento de metas es un proceso dinámico que demanda constante revisión y ajuste, pero mientras más rápido y a más temprana edad comiences a establecer tus metas a largo plazo, mucho mejor; por ejemplo: ¿te imaginas que comiences a planificar hoy la forma de obtener ingresos después de tu retiro, si piensas que eso ocurrirá el próximo año? No tendría mucho sentido ¿verdad?